Archive for the ‘Figo’ Category

Dura jornada para Papá Figo

Tuesday, January 13th, 2009

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El pasado 25 de diciembre;-)

Regalo para Menorca

Monday, November 3rd, 2008

Un cojín para Menorca con forma de Menorca. En la foto no se aprecia bien, pero es acolchado, blandito; como para echarse la siesta.

Es un regalo de mi sobrina Irene. Así es como ella ve a Menorca. Yo diría que los dos cachorros son Pancho (exZeus), por las orejas; y Luna Manila (Manila la Lagartija), por el lazo tan aparente que le ha plantado. Pero tampoco Irene estaba muy segura. Le pasa como a mí, que después de casi un año, ya se le despistan.

—¿Y los otros? —le pregunté.
—Los otros no estaban.

Y esta foto también ha sido un regalo. Es de hace tres años, del 30 de octubre de 2005. Figo señorito, en ocasiones atrevido, siempre pensativo, a veces romántico empedernido y, a lo que se ve —como Calcetines—, a ratos ayudante de redacción. Y yo sin enterarme. Gracias, Mario, por el soplo;-)

Feliz 2007

Monday, January 1st, 2007

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Calcetines

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Menorca

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Y Figo

Calcetines en su pueblo (II)

Tuesday, August 22nd, 2006

Tengo un contencioso en casa. No lo dice Figo, pero está muy ofendido. Que a ver por qué Calcetines acapara todos los titulares, que él también está en el pueblo, aunque no sea el suyo…

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Que si Calcetines hace estiramientos y como que escala, para hacerse notar y llevarse la foto…

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Él no está menos interesante al pie del membrillo…

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O tomando el sol.

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Pintan celos, porque nunca he visto a Figo haciendo tantos méritos para la foto.

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Para mí que está muy quemado, y no es del sol.

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Menorca pasa del litigio. No sé qué llamada espera, pero no se separa del teléfono. Con libreta, boli y todo.

Calcetines gana el tercer premio de fotos de ANNA

Monday, June 19th, 2006

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Ahí lo tienen, con su regalo, y con cara de alucine. El famoso gato Calcetines, que bufa a quien no debe, ha ganado el Tercer Premio del III ‘Concurso de Fotos de Gatos’ de ANAA.

Y Menorca, que es la que ha desfilado a su aire por la alfombra roja, se ha venido con las manos en los bolsillos. Es un decir, porque sólo por participar en la categoría de ‘Hembra más guapa’ y ‘Mejor pareja niño-perro’, se ha traído un diploma, cereales, galletas, golosinas varias y un par de toallas de baño suavecitas.

La competencia ha sido dura. La edición 10 del ‘Concurso de Perros Sin Raza’, celebrada ayer domingo por la Asociación Nacional Amigos de los Animales (ANAA), llenó el recinto de perr@s a cual más guap@, orejud@, pelud@, obediente… Unos 1.200 asistentes y 400 inscripciones.

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Algunos de los artistas:

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Menorquina ha hecho lo que ha podido, pobrecita mía:

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Pasear con cara de obligación por la pasarela.

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No mirar ni una sola vez a los jueces.

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Cotillear con la vecina de al lado, Mora.

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Y hasta contarle secretitos.

No quiero señalar, pero nada que ver con los que compitieron por el ‘más obediente’, que daba gusto ver lo bien mandados que se mostraron todos.

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Primer, Segundo y Tercer Premio a la obediencia, todas chicas: Loba, Mora y Lara.

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Calcetines está que no se lo termina de creer: ‘¿Este trío de ratones mueven o no mueven los bigotes?’; ‘Ejem, las tijeritas de cortar las uñas, mejor para Figo…’. Lo que más le ha gustado ha sido la alfombrilla para el ordenador: ¡qué más quiere, aquí el gato bloguero!

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Figo anda enfurruñado. Cuando ha visto esta foto ha puesto cara de decir ‘¿Ves? ¡En el lado donde yo estaba ni han mirado! No han mirado la del almendro, ni la de mirando debajo de la mesa, ni la de ‘El romance de Figo’ buscando la luna llena, ni la de…’.

—Figo…, que de tu señorita estampa sólo llevamos tres.

¡Para qué abrí la boca! Se escondió debajo de la cama de Héctor en cuanto se dio cuenta de que Calcetines ha concursado justo con el doble. Que de ahí no sale hasta que Olga y Héctor vengan a rescatarlo. ¡Apañados estamos! Como poco, tenemos huelga hasta el próximo domingo.

Cosas suyas. Es que Figo es un gato muy sentido. Lo que tiene es pelusa de Calcetines, porque había fotos de gatos muy guapas:

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Primer Premio de fotos de gatos: Mariete.

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Segundo Premio: Pisico.

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Tercer Premio: ¡Calcetines!

No lo dice Menorca, pero lo piensa: ‘¡Menudo morro! Sin moverse de casa y como un ceporro, se lleva un premio… Como se le ocurra utilizar una sola de mis toallas de baño suavecitas, ¡se va a enterar!’.

Concurso de perros y mininos

Thursday, May 25th, 2006

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Juntos, pero no revueltos; que ya sabemos luego lo que pasa… Los perros, in situ; y los gatos, en foto; todas las que quieran.

ANAA (Asociación Nacional Amigos de los Animales) organiza la 10 edición del ‘Concurso de Perros sin Raza’, que se celebrará el domingo 18 de junio, de 11 a 16 horas, en Colmenar Viejo (Madrid). Los perros de raza también serán bienvenidos.

Recinto Agropecuario de Colmenar Viejo (Madrid).
Carretera de Colmenar Viejo a Guadalix de la Sierra Km 2
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Categorías:

• Hembra más guapa
• Macho más guapo
• Mestiz@ más original
• Más grande
• Más pequeñ@
• Más orejud@
• Más pelud@
• Mejor pareja niño-perro
• Más obediente

Cómo inscribirse: 250506777.gif

—por email: concurso2006@anaaweb.org

—por tel.: 91 544 73 76, de lunes a viernes, de 10 a 14 horas

—en directo: formulario en la web: www.anaaweb.org

Entrada gratuita. Para los participantes, 5 euros por modalidad.
“Todos los fondos que se recauden serán destinados íntegramente a los animales abandonados”.

Menorca ya da saltos de alegría. Ella se ve la más guapa, la más cariñosa, la perrita más dicharachera del barrio de Chamberí.

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¿Qué tal de perfil?

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¿Y mirando fijamente a los ojos del jurado?

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¿Y con cara de perrita buena?

Ay, Menorquina, mejor no cuento que esta mañana te escapaste otra vez de casa corriendo por las escaleras… ¿No hay premios para la perrita más desobediente de todo Madrid? Lástima, porque se los llevaría todos.

Y tachín, tachín, ni me parpadeen, III Concurso de Fotos de Gatos:

—imágenes en papel, de cualquier tamaño, en color o en blanco y negro

Inscripciones:

en el propio recinto, a partir de las 10:00

2 euros por foto

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Busca y rebufa mi Calcetines entre sus fotos. Es tan presumido que a todas les pone pegas.

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Figuiño no protesta. Desde su pedestal, todas le parecen buenas.

¡Vaya tres aspirantes! Así no hay quien se gane ni una piruleta.

(IX Concurso, 2005)

Figo el atrevido

Friday, January 20th, 2006

Convencida estaba yo, ingenua de mí, de que a Figo le daban pánico las alturas. Que a lo más alto que había ascendido era hasta el almendro. Vamos, que a él jamás le ocurriría lo que a Calcetines.

Hasta hace un rato. Fíate del buenazo de Figo y no cierres las ventanas. Hasta me pareció que estaba viendo doble…

Pedí ayuda a Calcetines, que escamado como está de que últimamente le birlen su realidad virtual bloguera, se pasó desde por la mañana a la realidad madrileña callejera.

Ni se inmutó cuando le dije a grito pelado: “¡Que se nos cae Figo por el balcón!”. ¡Ni flores! Disimuló, y miró para arriba.

Muy atrevido mi Figuiño. Pero luego no sabía cómo bajar de su atalaya. Si es que todo se pega. Estas mañas suicidas ya me sé yo de quién las ha aprendido.

Hay bigotes que dicen más que mil palabras

Thursday, January 5th, 2006

Palabrita de los Reyes Magos que yo no he ido con el chivatazo. Pero para mí, que ya lo sabe todo.

Desde que he prendido el ordenador, los ojos de Calcetines echan chispas. No hace más que mirar y remirar el post de ‘El romance de Figo’.

En serio, hay bigotes que con sólo mirarlos dicen más que mil palabras.

Ni aun abriendo una latilla para gatos delante de sus narices, he conseguido quitárselo del pensamiento. Menos mal que tomé la precaución de no poner la foto de Micaela. Creo que es la única prueba del delito que le falta.

Dudo mucho que haya sido cosa de Figo. Ya lo dije, es un gato muy sentido, pero se lo guarda todo para él solo. Como además suele estar en la luna, rara vez te enteras de lo que en ese momento pasa por su cabeza.

A veces, hasta cierra los ojos…

Estos gatos míos parece que no se tuvieran mucho aprecio. Nada más lejos. Desde que ha llegado Menorca, me he dado cuenta de que sólo es una pose. Se quieren; pero, ya saben, nunca se lo dicen.

¿Ustedes tienen alguna idea de lo que puede significar esto? No es de hoy. Monta el numerito Calcetines desde que vio anunciada en la tele la cabalgata de los Reyes Magos.

Les daré una pista: está haciéndose el dormido. Aunque tengo que confesarles que a mí no me ha servido de gran ayuda el descubrirlo.

Yo no sé si interpretarlo como “esperando a los Reyes Magos y, por cada muñequito, un regalo al zapato”, o si me está queriendo decir que ni se me ocurra pedir a los Reyes otro animalico, porque, lo que es él, con dos bichos en casa que dan tantos disgustos como si fueran nueve, ya tiene bastante.

Es insólito. Y no porque se autoexcluya de la categoría “bichos” —que ya me dicen en casa que lo que le pasa es que se cree que es una persona y no un gato—, sino porque Calcetines no se anda nunca con comedias: se le ve venir de lejos.

Miedo me da ahora mismo de imaginar lo que está planeando para cantarle las cuarenta a Micaela en cuanto se le presente la ocasión.

Mucho me temo que no la va a salvar siquiera el llevar por nombre el de la cándida novia rubia y con coletas del apasionado Don José de la Carmen de Bizet.

Toco madera para que no haya ningún drama que contar. Voy a ponerle la ‘Habanera’, a ver si se marca unos pases y se me desfoga un poco.

El romance de Figo

Wednesday, January 4th, 2006

Figo es un gato muy sentido. Ahí donde lo ven —tan de pocas palabras como parece, tan serio—, en el fondo es un soñador, un romántico empedernido.

Es de los que miran el cielo en las noches estrelladas buscando la luna llena. Claro que a tales vicios sólo puede entregarse una vez al año, en verano, generalmente en agosto.

Allí, en el campo, es donde pega el cambiazo: un balcón madrileño donde las estrellas brillan por su ausencia por un almendro alcarreño desde el que se divisa todo el firmamento.

Tanto disfruta Figo fisgoneando por el verde, y especialmente por las noches, que cierras la puerta de la calle sin hacer el recuento (1 gato + 1 gato + 1 perro = 3 animalicos), y te lo dejas durmiendo al cielo raso.

En una de esas noches, sería a últimos de agosto, topó Figo con Micaela, gata de armas tomar y, dicho sea de paso, el enemigo número uno de Calcetines.

Pasa todos los veranos. Cuando de repente se oye por los tejados una trifulca de maullidos y bufidos terroríficos, no hace falta preguntar: ya andan a la greña Micaela y Calcetines.

De Micaela fue de quien se prendó el pasado verano Figo. Creo que Calcetines de esto no sabe nada, y mejor que no se entere. Tengo las pruebas; no me vengan luego con que me invento cosas.

Trepó al árbol desde la hamaca (no le pidan saltos mortales a un persa).

Avanzó con la mejor gracia y el mayor sigilo, como un auténtico gato callejero.

Y miró al cielo buscando la luna llena.

(more…)

Se busca gato perdido (I)

Friday, December 23rd, 2005

Cuando se acercan las Navidades, recuerdo siempre los dos hechos más graves que han acaecido hasta ahora en la vida de Calcetines y Figo.

Lo de Calcetines ocurrió cuando aún no había cumplido doce meses. Lo de Figo, justo un año después, por las mismas fechas.

Entre mi hija y yo pusimos el nacimiento: el portal, los Reyes, un par de pastores y un escuálido rebaño de ovejas.

Una servidora tuvo la genial idea de colocar las figuritas sobre una especie de virutas de plástico de las que nadie se atrevería a decir que no eran unas auténticas y enrolladas virutas.

Calcetines o Figo, o ambos dos, descabezaron en menos de lo que lo cuento a sus altezas reales los Reyes Magos. Uno detrás de otro.

Ya no montan un belén mis gatos con el nacimiento. No sé si por qué les ha entrado ya el juicio o porque ya no creen en los Reyes Magos.

La víspera de Nochebuena, Figo maullaba y maullaba. Levantaba la cola, y aún maullaba con más ganas.

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No estaba precisamente Figuiño para que le sacaran un retratito y llevarlo en la cartera, pero valga éste, que era de por aquellos aciagos días y aún se le ve con cara de preocupadiño.

Algo le sucedía, porque Figo es de los que dicen pocas veces “esta boca es mía”; pero, cuando lo hacen, es porque de verdad tienen algo que contar.

Me quedé a cuadros cuando lo miré de cerca: por entre la cola se le veía una tripa colgando.

No suelo ser exagerada, pero pensar que por ahí a mi Figuiño se le estaban escapando hasta los higadillos fue todo uno.

Les resumo porque, si no, nos van a dar las uvas: a urgencias pitando, reconocimientos varios, un par de ecografías…: ¡había que operar! Algo se había zampado Figo que le había sentado mal.

Mas hubo suerte. El veterinario, tirando, tirandito, logró sacarle a Figo esa tripa que resultó no ser tal cosa.

Para entonces, yo ya había descubierto qué era eso que Figo llevaba colgando: ¡esa especie de viruta de plástico de las que nadie se atrevería a decir que no era una auténtica y enrollada viruta!

Nadie descubrió que aquello no eran virutas de las de verdad, de las de madera. Ni siquiera Figo, que tanto se piensa las cosas antes de llevarse algo a la boca.

Aún hoy sigo preguntándome cómo es que le dio por ahí. Figo sólo come cereales. Ni las latillas para gatos, que a Calcetines le vuelven loco, le llaman la atención.

Eso no quita, porque los celos tienen estas cosas, que cada vez que le ofrezco uno de esos manjares a Calcetines, Figo exija también su platito y su ración, aunque luego se conforme con darle (a esa, para los humanos, guarrería) un par de lametones.

La aventura de las virutas acaeció, ya digo, un año antes del hecho más grave en la vida de Calcetines. De aquel aciago día en que Calcetines desapareció como por ensalmo.

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Así era por entonces mi gato Calcetines. Calcetines y su iglú.

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Y éste, el cartel que confeccionó mi hija y que colgó con el alma en vilo en el portal de nuestra casa. En lo que no se ve, figuraba la dirección y el teléfono de Calcetines. Lo escrito a boli es de mi cosecha.

¿Dónde diablos se había metido Calcetines? ¿Le había llegado la noticia de que bien pudiera ser casado con una gatita blanca sobrina de un gato pardo? ¿Se habría caído del tejado?