Archive for the ‘“Calcetines, Menorca y Figo”’ Category

Lavanda, encina, olivo

Monday, February 15th, 2010

cañizar, rebollosa, abril 04

La otra noche te oí respirar. Como si estuvieras al lado. Me desperté sobresaltada. Un mal sueño. Un buen sueño. Un presagio. Desde septiembre no habíamos regresado. ¿Era eso?

Por el camino vimos huellas de corzo sobre la tierra tierna. Algunas piedras han descendido en tu ladera. Entre sus junturas, la nieve y la lluvia trazaron pequeños surcos. Buscamos por entre los olivos; reforzamos tu guarida. El óvalo de piedra bajo el que reposan tus saltos, bailarina. Al frente, hay una lavanda. Al pie, una encina y un olivo. Pequeños, como tú. Medio salvajes, como tú. Estás bien acompañada, Menorquina.

Qué tonta. Hasta te dije pórtate bien, como cuando no te podía llevar conmigo y te dejaba sola.

Desprendimiento

Thursday, July 30th, 2009

Hoy encontré su chubasquero. A ella le hubiera gustado que lo tirase a la basura, pero no lo he hecho. Le quedaba un poco grande y tuve que coserle dos botones para que no le bailara y recogerle la capucha con un par de puntadas, porque se le venía a los ojos y no le dejaba ver. Parecía una hormiga atómica. Estaba tan graciosa con él que a veces nos daba la risa floja. Ella se enfurruñaba. Lo agradecía cuando veía que con él no se mojaba, pero nunca le gustó. Hoy no llovía, pero tuve que buscar un pañuelo. Y entonces tropecé con el collar verde que le compramos en Menorca.

Menorca, alma libre

Tuesday, July 21st, 2009

menorca-centinela-del-sol

—Quita, Menorca, guapa…
Eso le decía esta mañana a Calcetines mientras sacaba papeles de una maleta, por el suelo. Calcetines me ha mirado y, con esos ojos verdes que lo saben todo, me ha dicho:
—¿Estás tonta? Menorca no está. Menorca ya no volverá.

menorca y sus cachorros

Menorca, alma libre. Menorca, bailarina. Menorca, madraza. Menorca feliz por el campo, persiguiendo a los corzos. Así queremos recordarte, Menorquina. Cuando tu recuerdo ya no duela, te dejaremos partir. Espera un poco. Ahora nos dueles tanto…

La comedora de zapatos

Friday, March 20th, 2009

Menorca

Menorca tiene fijación con los zapatos. Se los come. Y a saber por qué, sólo los míos. Mordisquito a mordisquito, y a la chita callando, les da un tan otro aire que no los reconoce ni su dueña.

Los zapatos granates. Ya andaban para pocos trotes, pero a mí me gustaban. Quedaban que ni pintados con mis faldas tobilleras. Los rediseñó. Dejó en dos medias lunas los talones; las tiras de abrochar, en ti-.

Las sandalias negras, infatigables compañeras durante casi dos veranos. Le dio por las punteras. Las dejó mochas, blanquecinas.

Unas deportivas blancas, nuevecitas. Con éstas se metió a cocinera. Cuando me quise dar cuenta, con todo lo que era goma había hecho albondiguillas.

Ya he perdido la cuenta de los zapatos que han pasado por su cuenta a peor vida. Y mira que la reñí la primera vez. Fue al poco tiempo de llegar a casa. Ni caso. Se ha convertido en mi zapatera oficial, y no precisamente para las medias suelas.

Lo último que se ha metido entre lomo y lomo son los zapatos de ir a ver al rey (no me quedó otra). De puntera fina, de tacón alto. De esos que si te caes del andamio, te matas. Como quien dice, casi sin estrenar: sólo me los puse un día. A uno lo dejó chato, la puñetera.

Yo no sé por qué a Menorca le da por comer zapatos. Menos aún por qué se zampa sólo los míos. En una de esas se va a ganar un zapatazo. No digas, Menorca, que no te aviso.

Dura jornada para Papá Figo

Tuesday, January 13th, 2009

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El pasado 25 de diciembre;-)

Por esa moto, yo no sé qué te diera

Sunday, December 21st, 2008

Por cada visita, un bufido;
por una latilla, un ronroneo;
por esa moto… yo no sé
qué te diera por esta moto.

Calcetines dixit;-)

Figo salió a buscarle la camiseta.

Menorca Papagen@

Sunday, December 7th, 2008

En la foto superior, en Torresandino de Esgueva (Burgos), robles y encinas; en la inferior, en Cañizar (Guadalajara), olivos. Quién le iba a decir a Menorquina que iba a corretear por estos lares.

Que no te roben el perro

Thursday, November 6th, 2008

Sucedió hace un par de semanas, y me llevé un susto morrocotudo. Menorca no tiene raza, es de un cruce de…, alguna vez me lo han explicado, pero no me quedo con la copla. Da igual. Menorca no es de raza, ni falta que le hace, pero sí es una perrita que llama la atención. Del tamaño ideal para vivir en una ciudad o viajar con ella, simpática, cariñosa. Ése es el problema, que se va con cualquiera.

Más de una vez aprovecho para hacer algún recado por el barrio cuando salgo con ella, siempre que pueda atarla justo enfrente de la tienda, donde no la pierda de vista. Aquel día fue en la calle Vallehermoso. Me encontraba ya haciendo cola en la caja cuando veo que una mujer joven empieza a desatar a Menorca del árbol. Suelto lo que había comprado en el suelo y salgo disparada.

—Pero, bueno, ¡¿qué haces?!
—Qué pasa… Pero si yo también tengo perro.
—Ya, por eso la estabas desatando.
—Pero qué dices… Si trabajo en la clínica veterinaria de… (una del barrio), si todo el mundo me conoce.
—Ya.

Tenía tanta pinta de veterinaria como yo de astronauta. De colgada, sí; saltaba a la vista. La mujer dejó de hacerse la ofendida y se subió a la furgoneta en doble fila donde la esperaba, oh casualidad, un hombre joven al volante y con el motor en marcha. Lamenté después no haberme fijado en la matrícula, pero tenía tal susto encima que ni se me ocurrió.

No he leído en la prensa casos de robos de perros en Madrid por el sistema de la furgoneta en marcha, pero sí en Sevilla. La picaresca es de lo más variopinta: técnica del tirón en moto, técnica de la hembra en celo…
Ojo al parche. Ojo con los perros que se quedan solos unos minutos (atados o sueltos). Especialmente los de raza.

“Muchos de los perros robados se destinan a la venta o la cría de cachorros para el mercado negro, pero las asociaciones denuncian otros usos más sangrantes, como las peleas o la industria textil: “Son mafias diversificadas, que mercadean con los animales, con la prostitución o con las drogas”, afirman. ¿Cuál es la raza más cotizada? “Les sirven todas, pero ahora están más de moda los yorkshires y los bulldogs franceses”.

• Más, en Público

Regalo para Menorca

Monday, November 3rd, 2008

Un cojín para Menorca con forma de Menorca. En la foto no se aprecia bien, pero es acolchado, blandito; como para echarse la siesta.

Es un regalo de mi sobrina Irene. Así es como ella ve a Menorca. Yo diría que los dos cachorros son Pancho (exZeus), por las orejas; y Luna Manila (Manila la Lagartija), por el lazo tan aparente que le ha plantado. Pero tampoco Irene estaba muy segura. Le pasa como a mí, que después de casi un año, ya se le despistan.

—¿Y los otros? —le pregunté.
—Los otros no estaban.

Y esta foto también ha sido un regalo. Es de hace tres años, del 30 de octubre de 2005. Figo señorito, en ocasiones atrevido, siempre pensativo, a veces romántico empedernido y, a lo que se ve —como Calcetines—, a ratos ayudante de redacción. Y yo sin enterarme. Gracias, Mario, por el soplo;-)

Y de los cuatro mosqueteros (Fígaro, Manila, Zeus y Zapatitos), sólo sabemos de tres

Wednesday, October 22nd, 2008

Éste es Zeus, el que nació de pie, el dios del Olimpo;-) De un olimpo a orillas del Pisuerga. Ahora se llama Pancho. En realidad se llama Pancho mucho antes de nacer, mucho antes de que naciera Menorca, incluso mucho antes de que naciera la madre de Menorca, que a saber quién era…

Pero empecemos por el principio.

La primera en irse fue Manila. Mi hija sentía predilección por ella. Durante todo el tiempo que los cachorros de Menorca estuvieron en casa, trató de convencerme, sin éxito, de que nos quedáramos con Manila.

—Sólo la Manililla, mami.

—Ya sé cómo dices. Sólo Manila, y Menorca, y Calcetines, y Figo, y los grandes expresos europeos…

Manila era la única chica. Pero nunca se dejó achicar por sus hermanos. Bueno, salvo alguna que otra vez al principio, a la hora de comer. Si alguien se largaba del barco —casi siempre Zapatitos o Zeus—, ella iba detrás. Manila, Manililla, Manila la Lagartija.

Así sigue, idéntica físicamente a su madre. ¿Y en la manera de ser? Pues también. Ahora tiene dos nombres: Manila Luna, o Luna Manila. Terminará siendo sólo Manila. Al tiempo.

Manila fue la primera porque fue la única que se quedó en Madrid. Amalia se la llevó envuelta en una toalla, como si fuera un bebé. No se quedó en el barrio (¡snif!), sino en casa de su nieta, que tiene cinco años. Nos promete muuuchas fotos todos los días, pero nunca llegan. Amalia: ¡fotos, queremos fotos de Manila!

Fígaro y Zeus se fueron juntos y a la par. Fígaro se quedó en el valle del Esgueva, con Álvaro, en la Canaleja. Pancho —ex-Zeus— vive con Belén y Esteban en Valladolid. Decidieron tener un perro hace muchos años —casi cuando iban a la escuela;-)— y que se llamaría Pancho. Palabras mayores. Cualquiera alega nada:-)

Pancho es autor de al menos una trastada de las gordas y el veterinario le ha prohibido las bicicletas. ¡Ni verlas! No es que se las coma, es que corre como alma que lleva el diablo detrás de ellas. Desde hace unos días —¿viste, Menorquina?— es el fiero guardián de El Buen Pozo Sediento.

El último en marcharse de casa fue Zapatitos, a finales de diciembre. Ahora se llama Bruno (tenemos que reconocer, Menorca, que es un nombre más guapo). Gloria, que siempre quiso tener un perro para ella sola, lo mima. Y el resto de la familia lo miman también. Qué suerte has tenido, Zapatitos.

Tan campante en su nueva casa y en su nueva casita. Bruno, no quiero señalar, pero como se entere Calcetines de que te llevaste su pelota, te vas a enterar de lo que vale un bufido😉

Bruno es vecino de jardín de Pancho. Ahí donde los ven, el primero sentadico en la hierba y el segundo inspeccionando el terreno, tan modositos ellos, aprendieron enseguida el oficio… de sembrar el césped de agujeros.
Cuentan las crónicas que cuando se volvieron a encontrar no se podían creer que vivieran tan cerca, pero que luego no había manera de que cada mochuelo regresara a su olivo. Sí, los perros también reconocen a sus hermanos.

El intrépido ex-Zapatitos, Bruno, el que más grandote se ha hecho de los cuatro —se veía venir—, también vive feliz y contento en Valladolid. Y también es fiero guardián. De su casa, que no es poco:-)

Contada así la historia de los cuatro mosqueteros hasta parece un cuento. Pero, ya saben, en los cuentos nunca faltan los malos. Esta historia también los tiene.
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