“El negrero Joan Maristany se cargó la cultura pascuense”
Entrevista en La Vanguardia a Joan Muray, historiador de El Masnou (Barcelona):
“Tengo 65 años. Nací y vivo en El Masnou. Soy historiador y fotógrafo. Estoy soltero y sin hijos. ¿Política? Catalanista y demócrata. Soy creyente y no comulgo con el clero. Hubo 220 expediciones negreras catalanas de 1821 a 1845. El Masnou tuvo ocho traficantes de esclavos”.
• Víctor-M. Amela
—¿De aquí salían barcos esclavistas?
—En El Masnou hubo en el siglo XIX cuatro astilleros, decenas de armadores y 800 capitanes de barco.
—¡Ochocientos!
—Altísima proporción para una población de 4.000 habitantes, que era de pescadores.
—¿De la pesca al comercio marítimo?
—Sí: aquí hubo mestres d´aixa, pilotos, marinos… ¡y 400 navíos!, que se fletaban y zarpaban desde Barcelona u otros puertos.
—¿Hacia dónde?
—Hacían la “carrera de América”.
—¿En qué consistía?
—Exportaban naranjas, aceite, vinos y alcoholes, aceite, frutos secos, ladrillos, telas… E importaban de América azúcar, algodón, maderas exóticas, especias… Y traficaron a veces con esclavos.
—¿Fueron negreros? ¿Hay pruebas?
—Ocho casos documentados de capitanes negreros en El Masnou: Joan Maristany, Francesc Maristany, Carles Maristany, Pere Estapé, Joan Curell… Los hubo también en otras localidades catalanas. Aquí son ocho capitanes entre 800: es sólo el 1%, ¿eh?
—¿Hay memoria popular de eso aquí?
—Ha sido un asunto tabú, se ha hablado poco…
Fue una actividad muy rentable, sobre todo desde 1821: ¡entonces un solo viaje negrero hacía ricos a los capitostes del barco!
—¿Por qué desde 1821?
—Los británicos abolieron la esclavitud ese año. No por compasivos, sino porque ya no era rentable en su industria… Y se convirtieron en policía de los mares.
—¿Detenían a los negreros?
—Sí. ¡Los archivos ingleses rebosan de documentos sobre barcos catalanes!: falta quien vaya a estudiarlos… De 1821 a 1845 hubo 220 expediciones negreras catalanas.
—¿Tan rentable era ser negrero?
—Era ilegal: a más riesgo, más beneficio. Si antes de 1821 un barco negrero rendía un beneficio del 2%, ¡después saltó al 200%! Como hoy la droga… Con eso, armador, capitán y piloto se hacían bonitas casas… que les hubiesen costado años de comercio legal.
—¿Cómo funcionaba el negocio?
—El barco iba al golfo de Guinea y cargaba a los negros: cabían de 100 a 200 africanos por barco. Y se los llevaban a Cuba.
—¿En qué condiciones viajaban?
—Eran dos semanas encadenados en la bodega, tumbados y capiculados, aprovechando el espacio. Casi sin comer. Se defecaban encima… Un tercio moría antes de llegar.
—¿Y sus cuerpos…?
—Al mar. Una estela de tiburones seguía a estos barcos. Sé de cierto castigo de un capitán de El Masnou a un negro revoltoso…
—¿Sí?
—Lo colgó cerca del agua y se entretuvo viendo cómo los tiburones lo despedazaban…
—Eso no sale en los libros de historia…
—Una mujer negra se negó a comer en el barco, quiso morir: había ocultado a sus hijos pequeños en una cueva escarpada antes de ser capturada, y quería morir igual que ellos morirían, de hambre… ¡Me lo contó un sobrino nieto del capitán de aquel barco…!
—Cuando el barco llegaba a Cuba, ¿qué?
—Se vendía la carga a un intermediario en La Habana, que luego revendía a esos africanos como esclavos a los hacendados para trabajar en sus plantaciones. Y a menudo se vendían negros y barco juntos.
—¿Por qué?
—Veleros de madera, tras un viaje así, eran irrecuperables, por podredumbre y hedor. Lo relató el nieto de un negrero masnovino: “Mi abuelo, cuando el barco envejecía, lo enviaba al tráfico de esclavos, y en Cuba vendía negrada y barco en un solo lote”.
—”Negrada”…
—Así hablaban, y también “carga de ébano”.
—¿No sentían escrúpulos?
—No alardeaban…, pero se quedaban tan anchos. Sepa que en el año 1872 hubo en Barcelona una liga antiabolicionista.
—Destaque a algún negrero local.
—Carles Maristany, que en 1818 llegó a La Habana con ¡606 negros! en su barco, El Gran Turco:¡un récord!
—Otro.
—El pirata y negrero Joan Maristany i Galceran, nacido en El Masnou en 1814, y que en diciembre de 1862 capitaneó la expedición esclavista que diezmó la isla de Pascua.
—¿Qué hizo en la legendaria isla?
—Al frente de una flotilla peruana, en su corbeta masnovina Rosa y Carmen, a punta de armas, mató a los que se resistían, capturó a un millar de isleños de los 4.000 que vivían en Pascua y los vendió en El Callao.
—¡Un millar!
—Incluida, entre ellos, la casta sacerdotal y la familia real: ¡se cargó la cultura pascuense! Algunos aborígenes fueron luego repatriados y contagiaron de viruela al resto de los isleños: ¡quedaron sólo 111 pascuenses vivos!
—¿Y qué fue luego de nuestro compatriota genocida Joan Maristany?
—Perseguido por los ingleses en El Callao, la Armada española le ayudó a escabullirse. Al año siguiente estaba en El Masnou, en casa de su hermana, donde vivió plácidamente hasta su muerte en 1914, con 84 años.
—¿Se trajo consigo algún esclavo?
—No. Sí dejó mujer quechua e hijos en Perú… Muchos capitanes e indianos tenían dos familias: una aquí y otra allí. Un día se presentó en la estación de El Masnou la mujer mulata e hijitos mulatos de un prohombre del pueblo. Al saberlo, este respetable señor corrió al cementerio y se pegó un tiro.
Pirata y negrero
Paseamos por la playa de El Masnou, cuyo museo expone un óleo de la corbeta Rosa y Carmen, la que en 1862 transportó una triste carga humana, capitaneada por el esclavista masnovino Joan Maristany. Un especialista en la isla de Pascua, Francesc Amorós, dilucidó que el “Marutani” de los documentos ingleses era Maristany, y su colega Joan Muray detalla ahora la vida y obra de este genocida nuestro en el libro Pirata i negrer (Historien Forum), que rememora con rigor una parte de nuestra historia que hemos tapado. Muray, desde la asociación cultural Gent del Masnou (gm.cultura@ya. com), aboga por contar nuestra historia sin tapujos: “En todas las familias hay ovejas negras”.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Massa dolorós per a fer comentaris.
La notícia per si sola ja és suficient, per a veure que l’espècie humana, en la seva maldat, no salva ni els nostres compatriotes.
Molt interessant. Sóc escriptora i historiadora voldria novel·lar aquesta realitat.
Esta fue una temporada muy fea y desgraciadamente no se tomo la necesaria fuerza para eradicar los eventos, me da mucha pena admitir que probablemente yo soy una tataranieta de Joan Maristany. Siempre sospechamos que el haya sido un negrero pero la familia nunca nos permitieron leer el diario marino de nuestro tatarabuelo y desgraciadamente cuando la mayoria de la familia se fue de Cuba, los que quedaron en el pais quemaron el libro….para nosotros siempre sera un misterio pero quizas ese misterio nos de alguna tranquilidad al no saber la realidad tan fea.
Gracias, Francesca, por participar. Bueno. Los orígenes no se eligen. La familia, tampoco. Un abrazo,
M.
Hola, me parece un muy interesenta relato por su valor de rigor histórico, aunque sumamente triste y doloroso. Me gustaría saber si alguien teneis manera de contactar con el autor, me encantaria entrevistarle. Tambien agradezco a Francesca su participación y me gustaría ponerme en contacto si es posible.
Una calle de El Masnou cercana a mi casa lleva el nombre de este Sr, lamentable
hola,me parecen muy interesantes tus conocimiemtos sobre el comercio de esclavos catalán.
conoces nombres de comerciantes del Maresme, San POl demar, Calella, etc que hayan sido negreros?, te suena Adroher? Era mi tatarabuelo y estoy escribiendo una novela sobre sus andanzas…el cura del pueblo, cuando fui a buscar datos me dijo que entre otros comercios habia traficado con esclavos…que sabes tu? gracias saludos
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