Archive for March, 2010

‘La prueba’

Wednesday, March 31st, 2010

Ignacio (13 años)

Era casi perfecto; destrozaba, despedazaba y arrollaba todo lo que encontraba a su paso. Y sus motores: ¡una maravilla! En sólo treinta minutos podía dar la vuelta al mundo, y con su sistema de detección no había blanco que se le escapase. En su cabeza había una potente computadora de muchísima memoria. Era, en resumen, el mejor misil jamás construido.

Para el prototipo sólo quedaba una última prueba, una simulación de guerra y bombazo en una isla del Pacífico. Todo parecía estar en orden y se efectuaban las últimas comprobaciones. Unos minutos después, el primer misil salía hacia una isla.

En su cabeza de computadora empezó a pensar… ¿Qué pasará? Tengo que ir a esa isla y destrozarlo todo, ¿por qué? No he recibido datos. Tal vez no deba saberlo nunca, pero ¿para qué esta enorme cabezota sin no me dejan pensar? No lo entiendo. ¿Tal vez sea por motivos políticos? No, en mi banco de datos no hay nada. ¿Qué pasará por la cabeza de los que me mandan a esta misión? Tal vez sea una prueba, pero ¿de qué?, ¿qué desean probar?, ¿qué desean saber? No lo sé. No estoy programado. Tal vez desean saber mi fuerza, pero ¿para qué desean saberlo y para qué les puede servir? Puede que sea eso que ellos llaman guerra. Tonta manía esa de resolver los problemas por la fuerza.

Y el misil se desvió de su rumbo y se hundió en el mar.

En la sala de control todo era un caos. No lo comprenden. El más perfecto y sofisticado de los misiles se había hundido en el océano.

* *
De Ignacio se rescató en aquella mudanza algún otro escrito. Uno de ellos, una obra de teatro. Aún andan por casa (a saber dónde). ‘La prueba’, a la par que ‘El tesoro’, vio las letras de imprenta en enero de 1989, en la misma revista.

‘Le tengo rabia al silencio’

Tuesday, March 30th, 2010

• Por La Diabla Dúo

Hay silencio en mi guitarra
cuando cantó el yaraví.
Y lo mejor de mi canto
se queda dentro de mí
.

(Gracias, Ocean)

31/03/10

• Por Atahualpa Yupanqui

Yo tengo tantos hermanos
que no los puedo contar.
Y una novia muy hermosa
que se llama libertad
.

(Gracias, Dinora)

¡No más toros en la plaza! La tortura ni es arte ni es cultura

Sunday, March 28th, 2010

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¡Vivos! ¡Que los queremos vivos! ¡Que desaparezcan de la plaza!

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“La tortura no es cultura”. Éste fue el lema que coreamos todos. Hubo otros. Algunos pueden verse en las pancartas.

Reglamento taurino (ojo al parche):

Artículo 72

6. Las reses recibirán el castigo, en cada caso, apropiado, de acuerdo con las circunstancias. El espada de turno podrá solicitar, si lo estima oportuno, el cambio de tercio, después, al menos, del primer puyazo, a excepción de las plazas de primera categoría en las que serán, como mínimo, dos, y el Presidente resolverá lo que proceda a la vista del castigo recibido por la res.

En otro caso, el Presidente ordenará el cambio de tercio cuando considere que la res ha sido suficientemente castigada.

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Artículo 75

Cuando debido a su mansedumbre una res no pudiera ser picada en la forma prevista en los artículos anteriores, el Presidente podrá disponer el cambio de tercio y la aplicación a la res de banderillas negras o de castigo.

¿Y a esto le llaman cultura?

No lo conseguiremos a la primera. Probablemente. Pero allí estaremos las veces que haga falta, dando la barrila, y sacando fotos para contarlo luego.

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Madrid, 28 de marzo, manifestación antitaurina

Sunday, March 28th, 2010

la tortura no es cultura

A las 12 horas, en la plaza de la Villa. Allí estaremos.

“Consideramos con inquietud y rechazo la propuesta de declarar Bienes de Interés Cultural las corridas de toros en varias Comunidades Autónomas de nuestro país. Lamentamos que ciertos representantes políticos en Madrid, Murcia o Valencia se hayan dejado llevar por un oportunismo que casa mal con su deber de velar por el bien común.

Concedemos que la mal llamada “fiesta de los toros” sea cultura —en el mismo sentido en que los tormentos que aplicaba a sus reos la Santa Inquisición formaban parte de la cultura española de la época— pero ¿va a ser por eso un bien? Que una práctica determinada venga enmarcada en una tradición o una cultura no nos dice nada sobre su posible justificación ética.

Sin embargo, esta situación podría permitirnos plantear la cuestión en profundidad. No se trata de que regionalistas o nacionalistas periféricos cuestionen una supuesta esencia cultural española, sino de algo de mucho mayor calado: la toma de conciencia sobre espectáculos crueles donde se torturan y matan animales que padecen dolor, miedo y otros afectos similares a los nuestros.
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Mario Llonch: “Mis seiscientos nietos senegaleses corren a abrazarme cuando llego”

Saturday, March 27th, 2010

Entrevista en La Vanguardia con Mario LLonch.

Ima Sanchís

“69 años. Vivo entre mi ciudad, Barcelona, y Senegal. Estoy casado, tenemos dos hijos, dos nietos en Madrid y 600 de Senegal. Fui textilero, tuve una empresa de asesoría de golf y hoy me dedico a una ONG (Por una sonrisa en África). Los políticos no tendrían que existir”.

—Vengo de familia textil. El primer regalo que me hizo mi padre fue un mono de mecánico, y me mandó a trabajar de operario a otra empresa.

—La corbata le esperaba.
—Sí, acabé de director comercial, pero como todo buen textilero en 1978, cerramos. Fue una bonita experiencia.

—¿Cerrar?
—Aprender desde la base, que me permitió después decirles a los empleados: “Esto se hace así, y hacerlo”.

—¿Qué más le ha enseñado la vida?
—La vida es como ir en un tren: según en qué estación bajes tienes que cambiar tus prioridades. Adaptación. El futuro es la suma de muchos hoy. Hay que disfrutar el hoy todos los días.

—¿Qué hizo tras la crisis?
—Pensar durante dos años sabáticos qué quería hacer de verdad, y monté una empresa de golf, que era mi hobby.

—¿Y cómo fue a parar a Senegal?
—Fui a Senegal a montar un negocio inmobiliario que no quedó en nada. Mi mujer, que siempre ha estado involucrada en temas sociales, contactó con unas misioneras y el último día me llevó a ver lo que hacían.

—¿Tanto le emocionó?
— “Podríamos ayudar a estas monjitas”, me dijo. Y yo dije: “No”.
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Una ‘Calcetines’ acosada

Friday, March 26th, 2010

[* Vídeo desaparecido en combate;-)]

Cuando nacieron los cachorros de Menorca, Figo, muy en su papel de gato señorito ofendido, no volvió a pisar la cocina, ilegalmente ocupada por los intrusos. Se hubiera dejado morir de hambre si no hubiéramos trasladado su plato de comida a la otra punta de la casa.

Calcetines andaba ido. Siempre le tocaba salir por patas o ejercer, aun sin árboles, de barón rampante. Más o menos como esta ‘Calcetines’ (los tricolores son chicas, decía Servidora). Igualico.

(Gracias, Dinora)

El poder de un abrazo

Wednesday, March 24th, 2010

Nunca está de más recordarlo. Especialmente ahora, que se acercan unos pocos días de vacaciones.

Campaña de The Sussex Safer Roads Partnership

(Gracias, Werther)

‘El tesoro’

Tuesday, March 23rd, 2010

Héctor (11 años)

Un gigantesco rayo cayó sobre la cubierta del barco rompiendo el palo mayor. Varios hombres achicaban agua mientras la terrible tormenta inundaba la cubierta. De repente, el capitán ordenó cortar el trinquete. Pasaron muchas horas sin que cesara la tormenta y la noche llegó con su manto negro.

A la mañana siguiente se veía un sol espléndido y un cielo azul. El mar estaba en calma. El barco había chocado contra unos arrecifes y el casquete de proa había cedido. Estaba lleno de arena. El capitán llamó a toda la tripulación y les mandó ir a una isla desierta que estaba próxima al barco. Botaron una chalupa con quince hombres armados que volvieron con varios kilos de madera y fruta; mientras, repararon el barco. Una expedición partió a la isla que llamaron “La Isla del Naufragio”.

Amaneció un nuevo día. Regresó el grupo de exploradores. Contaron que la isla en realidad era un gran continente y que tras la selva se hallaba un viejo monasterio de monjas. Decidieron atacar el convento cuando fuera de noche.

Cayó la noche, diez hombres guardaban el barco mientras otros diez se dirigían hacia el convento armados hasta los dientes. De improviso, se oyó un grito y el timonel cayó muerto, con el cuello atravesado por una flecha envenenada. Enterraron su cuerpo e hicieron una cruz con dos maderas atadas con una cuerda.

Llegaron los diez hombres al convento y sacaron las armas. Se dispersaron y retuvieron al capellán y a las monjas. El capitán se sentó a la mesa y dijo: “¡Comida!”. Inmediatamente le fueron servidas ricas viandas en vistosos platos de porcelana y diversos vinos en grandes y adornadas copas.

Cuando terminó, se levantó tirando bruscamente la silla y con unos cuantos de sus hombres saqueó las habitaciones y se apoderó de todo lo que pudiera tener algún valor.

De pronto, un hombre dijo: “¡Eh, capitán, un mapa!”. El jefe lo inspeccionó; era un apolillado pergamino que hablaba de un antiguo templo en mitad de la selva en el que se guardaba un magnífico tesoro. El capitán se recostó en la silla poniendo las piernas sobre la mesa; bebió un último trago de cerveza y se durmió.

Al amanecer del día siguiente partieron hacia la selva. La vegetación era enormemente espesa. Dejando un pequeño sendero avanzaban los hombres, cuando uno de ellos descubrió el templo. Forzaron la puerta y penetraron en su interior. Telarañas como redes adornaban el lugar. Atravesaron una puerta que rechinaba estrepitosamente. El pasillo estaba iluminado temblorosamente.

Al entrar, el suelo cedió bajo sus pies y cayeron a una sala presidida por unas estatuillas de bronce. Al pisar una baldosa, las estatuillas dispararon por sus ojos unas flechas de oro que se clavaron en el cuerpo de los marineros. Habían encontrado su tesoro.

* * *
Este relato formaba parte de una serie que su autor, por entonces, entre 9 y 11 años, tituló ‘La moneda rusa y otros cuentos’.

El primero de ellos, ‘La moneda rusa’, trataba de una familia con dos niños que necesitaba comprar un piso y que, gracias al hallazgo de una antigua moneda rusa que encontraba el más pequeño de la casa, y que valía un potosí (la moneda, y el niño;-), se libraban de hipotecas y letras. Cosa de magia.

El manuscrito, en un cuadernillo del cole, desapareció años después, en 1991, durante el traslado de libros, papelajos y demás enseres del barrio de Lavapiés al barrio de Chamberí. Sólo se salvó de la mudanza ‘El tesoro’, que alcanzó la fortuna de ver las letras de imprenta en una revista, en enero de 1989.

Canción sagrada del viento

Saturday, March 20th, 2010

• Por Beatriz Pichi Malen

(Gracias, Mario)

La vida del árbol
invadió mi vida
comencé a sentirme árbol
y entendí su tristeza.
Empecé a llorar por mis hojas,
mis raíces,
mientras un ave
se dormía en mis ramas
esperando que el viento
dispersara sus alas.
Yo me sentía árbol
porque el árbol
era mi vida.

Leonel Lienlaf

Aún me parece escuchar

Thursday, March 11th, 2010

Dicen que no es bueno empeñarse en escuchar horas y horas la misma canción. Pero hoy me dejo, que ya queda menos para la primavera. ¿Es que este año no va a dejar de llover y de hacer frío? ¿No van a florecer los almendros?