Lavanda, encina, olivo

La otra noche te oí respirar. Como si estuvieras al lado. Me desperté sobresaltada. Un mal sueño. Un buen sueño. Un presagio. Desde septiembre no habíamos regresado. ¿Era eso?
Por el camino vimos huellas de corzo sobre la tierra tierna. Algunas piedras han descendido en tu ladera. Entre sus junturas, la nieve y la lluvia trazaron pequeños surcos. Buscamos por entre los olivos; reforzamos tu guarida. El óvalo de piedra bajo el que reposan tus saltos, bailarina. Al frente, hay una lavanda. Al pie, una encina y un olivo. Pequeños, como tú. Medio salvajes, como tú. Estás bien acompañada, Menorquina.
Qué tonta. Hasta te dije pórtate bien, como cuando no te podía llevar conmigo y te dejaba sola.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
[...] Imagen procedente del blog “Mi gato Calcetines” [...]
Soy dueña de Tula y Momo, una perra y una gata, mis compañeras. Me ha encantado tu sensibilidad, la forma de decir lo que sientes como un poema. Sigue asi
Gracias, Amparo:-) Todavía me cuesta ver ese post sin que se me asalte la pena… Disfruta de la compañía de Tula y Momo, que los buenos compis se van cuando menos lo esperas… Un beso, M.
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