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El lince que nunca quiso llamarse Caribú

el lince que nunca quiso llamarse caribú

Tiene nombre de reno, pero es un lince. Cinco años. Guapo como él solo. ¿O no? Lo único que le sobra es lo que no es suyo.

Nació libre en Sierra Morena y en 2008 lo trasladaron a Doñana para que propagara la especie. Se escapó. Que si un garbeíto de más de 200 kilómetros por la provincia de Huelva. ¡Ele! Que si otro, hasta Portugal… (no sabemos si para escuchar un fado). Y el último del que se tiene constancia: al Cerro del Andévalo, también en Huelva. La querencia; ay, la querencia.

¿Que cómo lo saben? Porque lo tienen controladito. Tanto, que esta misma mañana, de nuevo lo apresaron. ¿Se volverá a escapar? Yo no apostaría nada. Hay linces tan listos que cuando los científicos van, ellos ya vuelven.

Cuándo llegará el día en el que los linces sean tantos que no sea necesario ponerles nombre.

Caribú llega a Doñana, con tres años: diciembre de 2008. Por ahí anda ahora también; sólo que no tenemos pruebas. Vaya con la translocación. Lo están volviendo loco.

Cesária Évora


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  1. “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”.

    Imagínate, Montse, que algún día a los linces hubiera que señarlarlos con el dedo: 1 lince, 2 linces, 3 linces… miles de linces ibéricos en la Península Ibérica, donde siempre estuvieron, a su libre albedrío, libres como el viento.

    No hace tantos años en la Península Ibérica había linces, ginetas, gatos monteses, lobos… ¿Y ahora? Decía Herodoto, que una ardilla podía cruzar de punta a punta la península, saltando de árbol en árbol. Y ya…. Si casi ni árboles quedan.

    La naturaleza es sabia. Quienes nos hemos comportado como idiotas con ella somos los humanos.

    Gracias por el post. Saludos… Valle

    Valle - Febrero 5, 2010 @3:48 am
  2. Por éso me gusta el mensaje de Avatar!!!!!!! la relación con la naturaleza la estamos abandonado….es una pena….
    Duele.

    dinora - Febrero 5, 2010 @7:17 am
  3. “Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente…”:-)

    Ojalá que llegue ese día en el que los linces no necesiten nombre. Señal de que hay muchos, y libres.

    Gracias a ti. Saludos, M.

    Montse - Febrero 5, 2010 @1:50 pm
  4. Sí, y así nos luce el pelo;-) ¿Está bien la peli, madrugadora?:-)

    Montse - Febrero 5, 2010 @1:58 pm

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Me llamo Montse. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Tengo tres hijos. Mi casa no es un zoo, pero se le parece. Tengo un perro y dos gatos: Menorca, Calcetines y Figo. No se lo cuenten a Calcetines, pero él es mi preferido.

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