Hasta siempre, Glo
Querida Glo:
Me va a usté a perdonar. Llevo desde el martes intentándolo, y no puedo. Sí, si ya lo sé: en el fondo no quiero. No porque tenga dudas de que esta carta llegará a ti, sino porque escribirla es como admitir que definitivamente te has ido. Carallo, qué putada. Sí, déjamelo decir, qué putada.
77 comentarios. Tú que adoras los números, seguro que te reirás al saber que el 7 es mi número de la suerte. Lo era.
Nunca te lo he dicho, pero lo último que hago antes de apagar el ordenador, es entrar en tu blog. No comento a menudo, ya sabes, pero creo que he perdido comba pocas veces. ¿De qué nos hablará hoy Glo? ¿Sobre laVidamisma, estoyMintiendo, laAbuelaCebolleta…? ¿Qué relato tejerá para sorprendernos? ¿Con qué canción rematará la jugada? Hace ya tanto tiempo… O tan poco.
77 comentarios. 14 de abril. Las mil y monas (para variar). Se me achicó el corazón. Algo había pasado. Y topé con el mensaje de Lorena. Me quedé frente a la pantalla como una idiota. Mierda. Ese no era el comentario que andaba buscando.
¿Qué puedo decirte que ya no sepas? ¿Que te quiero? Lo digo: te quiero. Eso sí te lo dije, aunque seguramente nunca te lo demostré bastante. ¿Que me duele que te hayas ido? Me duele. ¿Que voy a extrañar tus post, tus mails, los enlaces que me enviabas por_si_te_sirven, tus comentarios? Cómo no voy a extrañarlos, reina. Pero lo que más me duele es no haber podido tomar ese cafetito contigo y con miniYo cuando ibas camino de Galicia en Navidad y pasaste por Madrid.
“Escribe —te dije—, ¿te acuerdas? No dejes de escribir. Escribe sobre lo que nunca te atreviste a escribir”. Qué sé yo por qué te dije eso. Quizás porque nos prohibiste expresamente entonces que nada de venga_anímate, que estabas bien. Quizás porque cuando vienen mal dadas, escribir es como una terapia para echar fuera lo que te duele dentro. Quizás porque cuando te mientan una enfermedad de las gordas, uno no sabe muy bien qué decir, cómo ayudar.
Yo no supe. Lo reconozco. Me quedo con el sentimiento de que te debo algo. De que me diste mucho más de lo que yo te pude dar. Y tú preguntándome en tus mails, por el aria que sale en el anuncio de Ocaso… O revelándome el secreto de Peludo (tranqui, a mí que me registren;-) Como si no pasara nada. Qué valiente que fuiste, jodía.
Pero que conste, para tus cuentas;-) que no te has ido del todo. De veras que no te has ido. Sigues viva en tu miniYo, en tu niña, que es como ella misma pero también tiene, y tendrá siempre, un mucho de su madre. Sigues en el corazón (y en el ordenador;-) de todos a los que cautivaste, así como el que no quiere la cosa, entre relato y relato, entre mail y mail, entre comentario y comentario, entre enlace y enlace, en la distancia. Ya tienes delito, reina, con el nick de Servidora;-)
Hasta siempre, Glo. Te queremos.
M.
PD.: Con tu permiso, como entonces:-)

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Me ha encantado leer tu homenaje. Muchísimas gracias
Un abrazo, y un beso grande para María cuando la veas.
[...] a Glo (Gloria Martínez Vidal). Petición de firmas. Universitat Jaume I. En: Por entonces — [...]
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