Torturadores de patos
—Me han llamado “torturador de patos”… No negaré que el embocado es un tramo duro de la vida del pato…
—¿Qué es el embocado?
—Durante los últimos quince días de su vida, mediante un embudo, al pato se le fuerza a engullir un kilo de maíz al día. Así el hígado se carga de grasa hasta decuplicar su peso.
—¿Se multiplica por diez?
—El hígado normal pesa unos 70 gramos, y el hígado graso, 700 gramos. Y el pato pesa siete kilos: ¡es como si un hombre de 80 kilos albergase un hígado de ocho kilos! En ese punto —descarga eléctrica y degüello—, extraemos el tesoro.
—Pobres bichos.
—Pero durante los tres primeros meses de su vida, el pato ha vivido suelto, en excelentes entornos naturales, mimado por veterinarios, alimentándose a su antojo, moviéndose como un atleta olímpico… ¡Conviene que llegue sano y fuerte al embocado!
• Entrevista a André Bonnaure en La Vanguardia: “¡Divina víscera, cuánta felicidad procuras!”.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
la verdad es que cada día como menos carne y al ver lo de los patos(nunca lo he probado)se me quitan más las ganas,no hay derecho que traten así a los animales
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