Clair de lune
Por Montse — 2 comentarios »
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
En: Música, Victoria de los Ángeles — Enero 30, 2009
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
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Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
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Comentarios
Hola Montse
despues de unos años y de haber perdido tu e-mail, he recordado “mi gato Calcetines” y he probado suerte con Google y… siiiiii! estás ahí! Qué ilusión haberte encontrado otra vez. Qué bonita está Menorca!!! Y con cachorritos! Qué sorpresa! Nosotros también hemos aumentado la familia. Hace dos años tuve que llevar a mi pastor alemán al veterinario para que lo durmiera. Era tan viejecito, 16 años y estaba tan enfermo, que no pudimos hacer nada más por él. Cuando ya ninguna medicina funciona, te sientes tan inútil que sufres tanto como él. Fue la decisión más dura que he tomado en mi vida y espero que no tenga que hacerlo nunca más. Entonces nos quedamos sólo con Iru. Y no queríamos ninguno más. Sufrimos tanto con Tato… Hasta que una pastora alemana vecina de aquí, decidió visitarnos cada día, durante varias semanas y el resto ya te lo puedes imaginar. Los 12 churumbeles llegaron el 15 de Septiembre y en su casa no los querían. Así que como siempre, empecé la OBFA desesperada (o lo que yo llamo Operación de Busqueda de Familias Adoptivas). Carteles con fotos y preguntando y convenciendo conseguí familia para algunos de ellos, pero no todos, hasta que descubrí que fueron llevados a la protectora de animales de madrugada. Muy triste, pero hay personas así. Tenemos la suerte de que, como yo, siempre hay gente buena que adoptamos perros antes que comprarlos. Pero no hay suficiente todavía. Bueno, me enredo demasiado. Solo quería decirte que ahora uno de esos churumbeles de 1 añito y poco y 35 kg de peso (chiquitin) es parte ya de la familia y otro con mi hermano. También compré un caballo con un pequeño problemilla en una pata, que es una preciosidad, pero eso ya lo dejo para otro día.
Muchos besos desde Menorca y espero que puedas leer estas líneas. Me ha encantado encontrarte otra vez y ver que bonita está Menorca. Muchos besos para toda la familia.
¡Hola, Andrea!
Qué alegría tener noticias tuyas. Tampoco yo he podido escribirte últimamente porque se me estropeó el ordenador y no pude recuperar ni el correo.
Nos acordamos muchas veces de ti, ¡el hada madrina de Menorca! (cuando aún no se llamaba Menorca…). De no haber sido por tu asesoramiento “legal” y tu ayuda, Menorquina no estaría con nosotros. Vamos, que no hubiera tenido dónde dormir y, con seguridad, no hubiera podido venir con nosotros a Madrid. Si hasta nos buscaste veterinario…
Qué pena lo que nos cuentas de Tato. A Iru lo recuerdo vagamente, pero de Tato me acuerdo perfectamente: era precioso. Son muchos años con él, no me extraña que lo hayas pasado mal.
Y ahora tienes un caballo. Qué envidia. Con la de paseos maravillosos que tienes a la vuelta de la esquina…
Menorca sigue igual de dicharachera. ¿Te acuerdas, el primer o segundo día, cuando Menorca se ponía boca arriba para que le rascaras la barriguilla y que tú le dijiste “Pero bueno…¡Esto no se lo puedes hacer a todo el mundo!”?
Pues así sigue. No le ha entrado el juicio ni aún después de tener cachorros. Los niños le vuelven loca. Ver uno por la calle e irse detrás es todo uno. El otro día me reía yo sola. Nos cruzamos por la calle con un bebé en su sillita, llorando a lágrima viva. Berreaba, pero bien. Se acercó Menorca, le hizo dos gu_gu, y el niño se paró en seco. Vamos, que se la puede contratar de canguro:-)
Los cachorros de Menorca… Toda una experiencia. Menorca es una madraza. Luego nos dio mucha pena cuando se marcharon, pero, en fin, ya sabíamos que tenía que ser así. No te hablo más de ellos, porque ya lo habrás visto en el blog. A Pancho y Bruno fuimos a verlos hace unos meses. Son muy grandotes (comparados con su madre), y tan simpáticos y listos como Menorca. Eso sí, ya no reconocían ni a su madre, ni a su cuidadora:-)
Me alegro de que al menos dos de los churumbeles se salvaran y que los tengas cerca. Gente como tú, y OBFA de esas de las tuyas, hacen mucha falta.
Un beso grande de los tres, y, por supuesto, también de Menorca, que no lo dice, pero también se acuerda de ti:-)
Montse
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