Archive for November, 2008

‘Amores perros’ (y 5, de momento)

Wednesday, November 26th, 2008

Esta historia empezó hace casi dos años. En realidad, empezó hace unos cuantos años más, pero fue entonces cuando su autora la puso por escrito. Hoy retoma el hilo y nos brinda un capítulo más. Que no será el último, seguro;-) De momento, disfruten con la quinta entrega, que es mágica, como Servidora.

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«Cachorros. Hoy he estado rodeada de cachorros; cachorros de muy distintos tamaños y de muy distintas edades. Los había de 14 meses, de 11 años, de 5 años, de 3 meses, de 14 años… Iban en cochecito, en silla o andando. Los había increíblemente pequeños, los había más altos que yo, los había que apenas sabían hacer otra cosa que lloriquear y los había que apenas sabían hacer otra cosa que sonreír de forma maravillosa. Los había habladores, los había callados, los había con gafitas y carita de pena, los había con ojazos increíbles… Mi propio cachorro estaba preciosa, pero con la voz engolada y algo de fiebre. La cola de la pediatra es un universo regalado, veinte minutos de espera, miradas, chistes, risas y charlas tontas. Una terapia para los malos rollos.

Cachorros. No hay nada tan mágico como un cachorro de hombre y un cachorro de perro jugando juntos. Ni hay nada que nos devuelva tanto a la magia de nuestra propia infancia como jugar con un cachorro. Si recuerdo con tanto cariño a Roni, supongo que fue por el ratito de cahorrez que compartimos juntas, jugando cada una a su propio juego, pero juntas, en el terrado de casa…».

No pude jugar con Pepa cuando era cachorra”.

Más, en Servidora

“El galgo es como su ego y, si no corre bien, se sienten traicionados”

Friday, November 21st, 2008

Entrevista en La Vanguardia con Anna Clements, directora de SOS Galgos.

“Nací en Manchester y vivo en Esplugues. Estudié Magisterio y fui profesora hasta que fundé SOS Galgos con mi marido. Tenemos una niña de 4 años, 3 galgos y 2 gatos. Atea: he visto demasiado maltrato. Si quieres que las cosas vayan bien, debes formar parte de la solución”.

Ima Sanchís

—¿Cómo fue a parar a Esplugues de Llobregat?
—Mi padre era funcionario europeo y viajábamos mucho. Barcelona era para mí otra ciudad de paso, pero acabé casándome con el veterinario de mi perro.

—¿Y por qué les dio por los galgos?
—Los galgos del canódromo de Barcelona, que retiraban muy pronto y en muy mal estado, eran adoptados en Inglaterra y mi marido los preparaba para el viaje. Un día le acompañé: 700 galgos viviendo en jaulas de un metro cuadrado, uno encima del otro. Quedé impresionada.

—Así nació su asociación.
—Sí. Las denuncias se quedaban sin ejecutar, hasta que finalmente dimos con alguien con poder de decisión y cierta sensibilidad, que subió los impuestos de las carreras consciente de que eso acabaría con ellas.

—Ya no quedan canódromos en España.
—No, pero hay 500.000 galgos registrados en España para cazar.

—Eso, si los cuidan, no es malo; para los galgos, claro.
—El problema es la mentalidad de usar y tirar. Se deshacen de ellos al final de la temporada de caza para no tener que alimentarlos hasta la siguiente, o porque tienen una fractura, o no corren lo suficiente. He intentado entender esa mentalidad.

—¿Y?
—Para muchos es esencial que su galgo corra más que el del vecino: el galgo es como su ego, y si no corre bien, su dueño se siente traicionado. Un galgo listo aprende a tomar atajos para pillar a la liebre, pero no sigue las reglas, y entonces lo llaman sucio.

—Eso no le importará mucho al galgo.
—Para castigarlo, lo cuelgan de un árbol. Saben que está mal visto, pero se sigue haciendo en bosques en Albacete, en Murcia, en Toledo. Cada año se matan o abandonan unos 50.000 galgos. La Federación de Caza niega que sus miembros torturen y asesinen a los galgos, pero nosotros somos testigos de ello a diario.

(Sánchez, un galgo con suerte)
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Canta, Birdie, canta

Sunday, November 16th, 2008

Y el artista se hace de rogar. Luego canta lo que no está escrito. ¿Que hay que improvisar? Pues se improvisa.

‘El café de Chinitas’

Wednesday, November 12th, 2008

• Por Victoria de los Ángeles
• Vía: Ópera, siempre

Que no te roben el perro

Thursday, November 6th, 2008

Sucedió hace un par de semanas, y me llevé un susto morrocotudo. Menorca no tiene raza, es de un cruce de…, alguna vez me lo han explicado, pero no me quedo con la copla. Da igual. Menorca no es de raza, ni falta que le hace, pero sí es una perrita que llama la atención. Del tamaño ideal para vivir en una ciudad o viajar con ella, simpática, cariñosa. Ése es el problema, que se va con cualquiera.

Más de una vez aprovecho para hacer algún recado por el barrio cuando salgo con ella, siempre que pueda atarla justo enfrente de la tienda, donde no la pierda de vista. Aquel día fue en la calle Vallehermoso. Me encontraba ya haciendo cola en la caja cuando veo que una mujer joven empieza a desatar a Menorca del árbol. Suelto lo que había comprado en el suelo y salgo disparada.

—Pero, bueno, ¡¿qué haces?!
—Qué pasa… Pero si yo también tengo perro.
—Ya, por eso la estabas desatando.
—Pero qué dices… Si trabajo en la clínica veterinaria de… (una del barrio), si todo el mundo me conoce.
—Ya.

Tenía tanta pinta de veterinaria como yo de astronauta. De colgada, sí; saltaba a la vista. La mujer dejó de hacerse la ofendida y se subió a la furgoneta en doble fila donde la esperaba, oh casualidad, un hombre joven al volante y con el motor en marcha. Lamenté después no haberme fijado en la matrícula, pero tenía tal susto encima que ni se me ocurrió.

No he leído en la prensa casos de robos de perros en Madrid por el sistema de la furgoneta en marcha, pero sí en Sevilla. La picaresca es de lo más variopinta: técnica del tirón en moto, técnica de la hembra en celo…
Ojo al parche. Ojo con los perros que se quedan solos unos minutos (atados o sueltos). Especialmente los de raza.

“Muchos de los perros robados se destinan a la venta o la cría de cachorros para el mercado negro, pero las asociaciones denuncian otros usos más sangrantes, como las peleas o la industria textil: “Son mafias diversificadas, que mercadean con los animales, con la prostitución o con las drogas”, afirman. ¿Cuál es la raza más cotizada? “Les sirven todas, pero ahora están más de moda los yorkshires y los bulldogs franceses”.

• Más, en Público

‘Patas de gato’

Thursday, November 6th, 2008

Este cuento lo publicamos en enero de 2006, cuando Calcetines y una servidora éramos cocteleros. Desde que nos trasladamos, hemos ido rescatando algunos de los muebles de la otra casa. Otros se quedaron para siempre en el fondo del mar, y ahí están bien.

Calcetines considera que merece la pena llevarlo de nuevo a portada. Por una vez, y sin que sirva de precedente, vamos a fiarnos de su instinto;-)
Así era la historia. Y así se la contó a Ginés una gata.

♣ ♣ ♣

Presten atención a este relato, tiene una misión importante que cumplir.

Nos lo envía desde Las Palmas de Gran Canaria su autor, Ginés Cedrés, músico, cantante, guitarrista; alma y vida de Los Salvapantallas y Los Coquillos.

En realidad, fue cosa de dos: junto a Ginés colaboró su novia, Ira. Perdón, su exnovia (el lapsus es suyo). Ira le echó una mano.

Gracias, Ira. Gracias, Ginés.

«Patas de gato»

Érase una vez una gatita siamesa muy linda y muy blanca llamada Morrussa.

Morrussa vivía en un viejo caserón en Santa Brígida con vistas al barranco de Guiniguada.

La casa tenía un gran salón, grandes habitaciones y también un enorme jardín.

La gata no conocía a nadie ni sabía nada de otros gatos; vivía muy cómoda y calentita en un cojín muy grande. Su dueño la había adoptado de pequeñita y había cuidado de ella muy bien; tanto, que no salía de la casa.

Un día, Morrussa, asomada en la ventana, vio a un precioso gato atigrado, guapísimo, de lo más chulo, y que paseaba delante de la casa. “¡¡¡Guau!!!, qué gato más lindo”, se dijo ella. ¡Uy, perdón!: “¡¡¡Miau!!!, qué gato mas lindo”, se dijo.

Esa misma tarde, al dueño de la casa se le olvidó cerrar la puerta del jardín, y el gato entró y sigilosamente se escondió detrás de unos arbustos.

Morrussa, que lo había visto desde la ventana, bajo rápidamente al jardín a conocerlo. El gato le dijo que se llamaba Lolo y estuvieron largo tiempo hablando de sus viajes por los montes, barrancos y pueblos de Gran Canaria.

Lolo había estado en Telde, en Arucas, en Maspalomas, y, en fin, le contaba a Morrussa las aventuras con sus amiguitos gatunos y lo maravilloso que era comer con ellos cuando coincidían en sus viajes.

Lo que más llamó la atención a Morrussa de Lolo eran las cicatrices que tenía en sus patitas y, muy curiosa, le preguntó:

—¿Y eso? ¿Cómo te lo has hecho, Lolo?

Y él respondió:

—Verás, cuando voy en busca de comer y no queda más remedio que ir a los basureros que me encuentro en el camino, al abrir las bolsas con mis patitas, hay todo tipo de basura mezclada. Es muy difícil coger la comida: ¡los vidrios y las latas son los mas peligrosos!

—Así que los cortes de mis patas son de las botellas y vasos que los humanos tiran a la basura. ¿Y sabes qué pienso, Morrussa?, que como sigamos así, ¡los gatitos nos vamos a quedar sin patas!

—¡No puede ser!, dijo Morrussa, ¡¡¡gatos sin patas!!!! Sólo con cabezas y cuerpos… Esto hay que arreglarlo, ¿quién nos puede ayudar?…

A lo que Lolo respondió:

—Mi tío, un gato llamado Zanahorio, me dijo que en el pico mas alto de la isla, en el Roque Nublo, hay un cacharro donde está organizada toda la información del mundo, que tiene respuestas para cualquier pregunta… Dicen que se llama ‘Internet’.

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Porque sí

Thursday, November 6th, 2008

¡Y apareció Peludo!

Tuesday, November 4th, 2008

No sé ustedes, pero yo no pienso perderme esa paellita;-)

♣ ♣ ♣

Añadimos (Calcetines y una servidora):

Una abuelita se encontró un perro y se lo llevó a su casa para cuidarlo. El nieto fue a visitarla.
—Mmm, se parece al Peludo ese que andan buscando… ¿Y si fuese Peludo?
Y… lo llamó por su nombre.
—¡Peludo!
Y Peludo ladró.

El resto de la historia se la pueden imaginar. Mejor no podía acabar.

En el fondo era bueno

Tuesday, November 4th, 2008

Llegaba sobre las nueve. Luisa rezaba para que no se retrasara. Se esmeraba. Que por nada del mundo le pillara en falta. Los cristales como el aire, aunque hubiera llovido a cántaros; las camisas, impolutas, sin rastro de vomitonas. Las lavaba todas juntas para ahorrar lavadoras. Sólo tenía que tener cuidado de que al menos una de ellas estuviera siempre lista.

Él la quería. Quién lo iba a saber mejor que ella. Tenía sus manías, eso sí. Y quién no las tiene. Como la de que le comprara siempre camisas blancas o cuando se empeñó en aislar todas las habitaciones de la casa. Un gasto inútil. No les sobraba. Además, desde que se mudaron, no había vuelto a pasar.

En el fondo era bueno. “Mi Luisa. Mujer como mi Luisa, ninguna”. Sólo había que tener cuidado en no provocarle. Morderse la lengua si hiciera falta.

Cuando llegó esa noche ya eran más de las once. Pescadilla rebozada. Un cuenco de sopa.
—¿Todo el día en casa y esta mierda de cena?

Luisa cierra la puerta. Los niños duermen. Si la hubiera preparado en salsa verde con cuatro chirlas y unas pocas gambas congeladas… Casi hubiera tardado lo mismo. Pero justo empezó a jarrear y tuvo que recoger la colada a toda prisa.

—¡Mierda de cena! Odio la pescadilla. Y lo sabes, ¿verdad que lo sabes? ¿A que lo sabes? ¿Verdad que sabes muy bien que odio la pescadilla?

Luisa se muerde la lengua. Hace falta. Inconsciente, su miedo se posa por un instante en el tendedero.

—¡Todas como una sopa! ¿A que no tengo ni una limpia para mañana? ¿A que se te ha olvidado otra vez? ¡Eres una inútil! ¡Habla! ¡No te calles como una muerta!

La verdad, nunca hemos escuchado una palabra más alta que la otra. Una pareja muy unida, a mí que no me digan, esas cosas se notan. Ella, muy educada, muy calladita. Casi siempre con el mismo abrigo o el mismo chubasquero. Él, muy trabajador. A las nueve en punto, en casa. A veces… Pero quién no se echa un trago de vez en cuando.

Los vecinos callaron cuando vieron salir el ataúd de Luisa por la puerta.

Grandísimo animal

Tuesday, November 4th, 2008

Septiembre de 2007. La perra vomita en el maletero y su dueño la ata a la bola del remolque y la arrastra durante más de dos kilómetros.

Noviembre de 2008. El animal se vio obligado a pagar una multa de 1.080 euros.

El grandísimo animal se libró de seis meses de cárcel.

(Gracias, Glo)