Mi gato Calcetines


Y de los cuatro mosqueteros (Fígaro, Manila, Zeus y Zapatitos), sólo sabemos de tres

Éste es Zeus, el que nació de pie, el dios del Olimpo;-) De un olimpo a orillas del Pisuerga. Ahora se llama Pancho. En realidad se llama Pancho mucho antes de nacer, mucho antes de que naciera Menorca, incluso mucho antes de que naciera la madre de Menorca, que a saber quién era…

Pero empecemos por el principio.

La primera en irse fue Manila. Mi hija sentía predilección por ella. Durante todo el tiempo que los cachorros de Menorca estuvieron en casa, trató de convencerme, sin éxito, de que nos quedáramos con Manila.

—Sólo la Manililla, mami.

—Ya sé cómo dices. Sólo Manila, y Menorca, y Calcetines, y Figo, y los grandes expresos europeos…

Manila era la única chica. Pero nunca se dejó achicar por sus hermanos. Bueno, salvo alguna que otra vez al principio, a la hora de comer. Si alguien se largaba del barco —casi siempre Zapatitos o Zeus—, ella iba detrás. Manila, Manililla, Manila la lagartija.

Así sigue, idéntica físicamente a su madre. ¿Y en la manera de ser? Pues también. Ahora tiene dos nombres: Manila Luna, o Luna Manila. Terminará siendo sólo Manila. Al tiempo.

Manila fue la primera porque fue la única que se quedó en Madrid. Amalia se la llevó envuelta en una toalla, como si fuera un bebé. No se quedó en el barrio (¡snif!), sino en casa de su nieta, que tiene cinco años. Nos promete muuuchas fotos todos los días, pero nunca llegan. Amalia: ¡fotos, queremos fotos de Manila!

Fígaro y Zeus se fueron juntos y a la par. Fígaro se quedó en el valle del Esgueva, con Álvaro, en la Canaleja. Pancho —ex Zeus— vive con Belén y Esteban en Valladolid. Decidieron tener un perro hace muchos años —casi cuando iban a la escuela;-)— y que se llamaría Pancho. Palabras mayores. Cualquiera alega nada:-)

Pancho es autor de al menos una trastada de las gordas y el veterinario le ha prohibido las bicicletas. ¡Ni verlas! No es que se las coma, es que corre como alma que lleva el diablo detrás de ellas. Desde hace unos días —¿viste, Menorquina?— es el fiero guardián de El Buen Pozo Sediento.

El último en marcharse de casa fue Zapatitos, a finales de diciembre. Ahora se llama Bruno (tenemos que reconocer, Menorca, que es un nombre más guapo). Gloria, que siempre quiso tener un perro para ella sola, lo mima. Y el resto de la familia lo miman también. Qué suerte has tenido, Zapatitos.

Tan campante en su nueva casa y en su nueva casita. Bruno, no quiero señalar, pero como se entere Calcetines de que te llevaste su pelota, te vas a enterar de lo que vale un bufido ;-)

Bruno es vecino de jardín de Pancho. Ahí donde los ven, el primero sentadico en la hierba y el segundo inspeccionando el terreno, tan modositos ellos, aprendieron enseguida el oficio… de sembrar el césped de agujeros.
Cuentan las crónicas que cuando se volvieron a encontrar no se podían creer que vivieran tan cerca, pero que luego no había manera de que cada mochuelo regresara a su olivo. Sí, los perros también reconocen a sus hermanos.

El intrépido ex Zapatitos, Bruno, el que más grandote se ha hecho de los cuatro —se veía venir—, también vive feliz y contento en Valladolid. Y también es fiero guardián. De su casa, que no es poco:-)

Contada así la historia de los cuatro mosqueteros hasta parece un cuento. Pero, ya saben, en los cuentos nunca faltan los malos. Esta historia también los tiene.

A Fígaro lo veía todos los meses, a veces más, y nunca olvidó su verdadero nombre. Lo preciso porque aunque Álvaro le adjudicó otro, yo me negué a llamarle así. Cuando estaba con una servidora, ya podía llamarle Rita la cantaora, que Fígaro no hacía ni caso. Un pasito hacia adelante, dos pasitos hacia atrás, ladraba un poco, y permanecía a mi vera.

También reconocía a Menorca, ni que decir tiene, y viceversa. No se cansaba de perseguirla y jugar con ella. En los últimos tiempos, la madre se sentía un poco acosada por el hijo, que, evidentemente, ya no era un cachorro. Un rato, estupendo; dos ratos, vaya; tres ratos, ¡vaya plasta! Al final, intentaba darle esquinazo. Sin éxito.

La última vez que vi a Fígaro fue el pasado 16 de julio. Al día siguiente, desapareció. Eran las fiestas del pueblo. Ya saben, tómbolas, chiringuitos, bailes, jotas y procesiones; y gente, mucha gente de los pueblos de alrededor. Ese día había no sé qué espectáculo del auto loco, en la carretera del monte, en las afueras del pueblo, por la Canaleja.

Fígaro andaba todo el día a su aire, y ese día también. De los cuatro cachorros de Menorca, siempre fue el más tímido. Imposible que la decisión de largarse fuera suya. En eso no salió a su madre, que se va con cualquiera que le hace cuatro fiestas.

Creemos que alguien se encaprichó de él y se lo llevó. Queremos creer que ese alguien lo está tratando bien. Quién sabe, a lo mejor algún día surge alguna pista y volvemos a encontrarnos.

Y aquí debería ir una fotografía de Fígaro… Tenía muchas. Pero en julio se me estropeó el disco duro y… Sólo quedan las publicadas en el blog.

Ésta es Menorca, el día en que nos encontró, en la isla de Menorca. Tenía entonces como un año y medio.

Aquí se la ve mejor. Cuatro meses después: Menorca, en diciembre de 2005.

Fígaro hará un año el próximo 27 de octubre. Y el resto de los mosqueteros, claro. Es tan parecido a su madre —como Manila— que más de una vez llegué a confundirlos. Fígaro, un poco más pequeño, de color beis, más bien castaño claro, pero idéntico.

Para Menorca nosotros somos su segunda familia. Quizás también a Fígaro el destino le tenía reservado una segunda familia. Crucemos los dedos.

Actualización (21/03/09):

De pura casualidad, en una tarjeta sin descargar, aparecieron algunas fotos de Fígaro. Son del 20 de enero de 2008. Le faltaba por entonces una semana para cumplir tres meses. Y seguimos sin saber nada de Fígaro:-( Ahora será igual de grande que su madre y con el mismo ‘plumero’.

Fígaro

Menorca y Fígaro

Menorca y Fígaro

En: Del arco iris, Menorca y sus cachorros — Octubre 22, 2008

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Comentarios

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  1. Yo tengo fotos de Fígaro jugando con Pancho en la Canaleja. Te las envío en cuanto las encuentre ;)

    Estebanillo - Octubre 23, 2008 @8:49 am
  2. ¡Ay, qué bien, qué alegría me das! Cuando puedas:-)

    Montse - Octubre 23, 2008 @10:17 am

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Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.

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