Mi gato Calcetines


“Aquel paciente sólo comía alimentos de color amarillo”

Entrevista en La Vanguardia con Miguel Ángel Manzano, psicólogo del ISEP.

• Por Víctor-M. Amela

“Tengo 29 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy psicólogo, y docente en el centro ISEP Clínic. Tengo pareja y no tengo hijos. Soy ateo político y ateo religioso. Trato a pacientes con conductas obsesivo-compulsivas: es el caso de los ortoréxicos, obesionados por comer sano”.

—¿Trata usted a ortoréxicos?
—Todavía no he diagnosticado casos aquí, pero desde Estados Unidos me llega mucha literatura médica sobre la ortorexia.

—¿Qué es la ortorexia?
—La obsesión por comer saludablemente. Deriva del griego orto (correcto) y orexis (apetito).

—Pero todos queremos comer sano, ¿no?
—Sí, y eso está muy bien… mientras no derive en un trastorno obsesivo-compulsivo.

—¿Qué es un trastorno obsesivo-compulsivo?
—Una conducta que acaba por comprometer la vida cotidiana del paciente, entorpeciéndola hasta hacerla casi inviable, invivible. Una manía que te hace la vida imposible.

—Todos tenemos manías.
—Sí, pero si necesitas encender y apagar 30 veces seguidas el interruptor de la luz de una habitación antes de entrar en ella…, ¡se te complica mucho la vida!

—¿Algún otro ejemplo?
—El obsesivo-compulsivo siente que si no actúa de un modo determinado, ¡la vida le va en ello! Es el caso de quien necesite lavarse las manos cada vez que ha tocado algo o a alguien, o quien necesite comprobar la llave del gas a cada rato, o quien no se permita tocar el picaporte o el pomo de una puerta bajo ningún concepto… ¡Hay miles de casos!

—Y uno es el de los ortoréxicos.
—Con todas las variedades imaginables: sería ortoréxico alguien que necesitase masticar cada bocado 50 veces para sentirse sano.

—¿Existen personas así?
—Sé de una persona que llegó al convencimiento de que lo saludable era comer solamente ¡alimentos de color amarillo! Se prohibió los alimentos de cualquier otro color.

—Una dieta demente.

—Sí. De hecho, cualquier dieta es demente si compromete tu equilibrio nutricional y tu vida social Y este era el caso, desde luego.

—¿Qué comía ese tipo?
—Plátanos, limones, peras y uvas amarillas… Y la obsesión puede ir a más restricciones.

—¿Qué diferencia a la ortorexia de la anorexia?
—El objetivo: el ortoréxico busca estar sano, el anoréxico busca estar delgado. Son prioridades distintas.

—Si alguien llega a la conclusión de que lo sano es comer sólo bollería y carne…
—Sería un ortoréxico, técnicamente; pero en nuestro contexto sociocultural es muy difícil que exista un ortoréxico así.

—¿Por qué?
—Porque el discurso dominante es que comer verdura es más saludable que comer carne.

—Y es la verdad, ¿no?
—Me da igual, eso es lo de menos: si una conducta que desarrolle ese mensaje acaba por comprometer la vida plena de la persona…

—¿Un vegetariano es un ortoréxico?
—No, mientras sus hábitos alimentarios no lo aparten de la vida en sociedad. El ortoréxico predica sus hábitos, intenta convencer a sus seres queridos de que deben imitarle…

—Y acaba comiendo solo.
—Sí, estas personas acaban aislándose, siguiendo sus hábitos al margen del entorno. El ortoréxico focaliza su vida en lo que come, lo subordina todo a eso: invierte mucho tiempo, pensamientos y acciones en un modo de comer que considera sano.

—Pues no parece muy sano vivir así.
—Esa es la cuestión. Si comer así te absorbe tanto, deviene patología. Y eso puede sucederle a cualquiera empeñado en una dieta: primero descartas ciertos alimentos, como las hamburguesas, por ejemplo…

—¿Y?
—Luego te privas de las patatas fritas, luego de otra cosa… Y así vas ampliando tu lista de prohibiciones, y cada ampliación te tranquiliza, y no ampliarla acaba por inquietarte.

—¿A qué se teme?
—A enfermar, a no ser longevo.

—¿Quién es más proclive a esto?
—Los que han padecido alguna dolencia, por eludirla, incurren en esas conductas.

—¿Qué terapia psicológica conviene?
—De entrada, hay que entender una cosa: la mente actúa como una madre sobreprotectora.

—¿En qué sentido?
—Esas personas están obedeciendo a su mente, que dicta continuamente pautas (con el propósito de ayudarte). Pero encadenarte a esas pautas puede hundirte.

—Intentando una vida sana, se alcanza una insana vida.
—Sucede siempre: ¡huir de algo es insuflarle protagonismo! Por eso yo enseño al paciente a ser espectador de su mente. A observar sus pensamientos. A contemplarlos, sin más, sin actuar. Acto seguido, a identificar la angustia que sentirá al desobedecer. A observarla. Y practicando esta rutina, al fin esa angustia declina, se disipa… Y entonces ya podrá abandonar sus hábitos nocivos.

—Yo quiero vivir más y mejor sin ser ortoréxico, ¿qué hago?
—Piensa en el día de tu muerte.

—¿Qué?
—Piensa en qué te reprocharás a ti mismo ese día. Y repáralo ¡ahora!

—Ya dijo alguien que la vida es una enfermedad que se cura con la muerte.
—Decide: ¿prefieres una vida larga e insípida o plena de sensaciones variadas? Por estar vivo más tiempo, ¿te compensa orillar experiencias y relaciones? Vivir más tiempo ¿es siempre vivir más? Una vida larga no será sana si le extirpas demasiadas cosas buenas.

Ortorexia
Pese a su juventud, Manzano despliega con destreza el multicolor abanico de sus conocimientos acerca de las patologías obsesivo-compulsivas, esas conductas con las que creemos salvarnos de algo mientras en verdad nos condenan. Manzano sigue la escuela de Steven Hayes, y para ilustrarme acerca de la raíz sociocultural de tales pautas conductuales, me advierte: “No descarto que un día lleguen a la consulta personas que, angustiadas por la degradación medioambiental, desarrollen conductas obsesivo-compulsivas del reciclaje. Y habrá que tratarlas”, y entonces los psicólogos norteamericanos acuñarán otra etiqueta (¿ortoecorexia?),y habrá un nuevo motivo para otra entrevista.

En: C'est la vie, Entrevistas — Octubre 11, 2008

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Comentarios

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  1. Entrevista con poco contenido y sin nada nuevo. Ni siquiera ha tratado a ningún “ortoréxico”. Crea enfermedades y te saldran pacientes!

    LAURA - Octubre 13, 2008 @4:10 pm
  2. Realmente la entrevista empieza con una incungruencia que es para darle una colleja al periodista –> Dice el psicólogo que traa a ortorexicos y en la primera pregunta sobre si los trata, el psicólogo contasta qeu NO!!! eS IMPRESIONANTE:

    Trato a pacientes con conductas obsesivo-compulsivas: es el caso de los ortoréxicos, obesionados por comer sano”.

    —¿Trata usted a ortoréxicos?
    —Todavía no he diagnosticado casos aquí, pero desde Estados Unidos me llega mucha literatura médica sobre la ortorexia.

    Carlos - Octubre 16, 2008 @1:23 pm
  3. Vamos a leer más despacito:-)

    Dice el psicólogo en la entradilla: “Trato a pacientes con conductas obsesivo-compulsivas” -y especifica a continuación-: “es el caso de los ortoréxicos, obesionados por comer sano”.

    1. conductas obsesivo-compulsivas
    1.1. caso de los ortoréxicos

    ¿Dónde está la incongruencia?:-)

    Montse - Octubre 17, 2008 @1:10 am
  4. No estoy deacuerdo queno crea en Dios porque el es el creador del mundo y si no crees en el y te arrepientes no seras salvo.

    Ana Karina - Octubre 23, 2008 @2:22 am

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Me llamo Montse. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Tengo tres hijos. Mi casa no es un zoo, pero se le parece. Tengo un perro y dos gatos: Menorca, Calcetines y Figo. No se lo cuenten a Calcetines, pero él es mi preferido.

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