El buitre que se creía humano
Se llama Barry. Es un buitre negro americano (Coragyps atratus).
Creció entre humanos, que es una fina manera de decir que desde siempre, y tiene diez años, ha vivido cautivo. Pena, penita, pena.
Lo que ya no parece tan fino es contar que Barry perseguía a todo el mundo con la esperanza de aparearse.
Hasta que le buscaron una novia. Y entonces descubrió que hay vida más allá de los humanos. Toma el sol junto a su chica y ella le arranca a veces las plumas de la cola.
Más, en 20 Minutos
(Gracias, Glo)
Un buitre negro (Aegypius monachus) que no tiene nombre y que nunca se creyó humano. Ni él ni su pareja. Ni sus crías.
Suerte que tienen algunos. Y que dure.
(Gracias, Luis Miguel Domínguez)


Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
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