Felicitas Guerrero de Alzaga. El fantasma de Buenos Aires
• Leila Guerriero
• El País
“Empieza así: es enero, lunes, Buenos Aires. Es el anochecer de un día de verano. La calle Larga se hunde en la oscuridad cremosa de las casuarinas, y allí donde se cruza con la calle Pinzón hay una glorieta que flota en la luz tierna de las lámparas, envuelta en el aroma de un bosque de naranjos y separada de la casa –enorme, señorial– por un jardín cuidado. Cada tanto se escucha el ruido de un caballo, pero nada más. Una carreta que cruje, pero nada más. El cielo es una membrana tensa, enrojecida.
Cuando se escucha el disparo, ya es de noche.
La sala de visitas, a metros de la glorieta, es pequeña. Hay pocos muebles: un espejo, sillas, una mesa sobre la que la mujer, ahora, se apoya con esfuerzo. Se tambalea, se pasa los dedos por la frente, palpa una lámina de líquido untuoso. Piensa que es un raspón, que por eso está casi ciega: porque se ha golpeado en la caída.
Pero ¿qué caída?
Se mira el vestido y no ve nada. Se mira las manos y sólo ve ese pequeño rastro de sangre. Y entonces, a sus espaldas, escucha el jadeo, y el miedo llega antes que el recuerdo. Corre hacia la puerta, la abre, sale a la galería. La noche es una espuma suave que se deshace sobre la copa de los árboles. Tiene un pensamiento involuntario, humillante; piensa “qué calor”. Y no es cuando siente el flujo repulsivo de la hemorragia ni el primer silbido de dolor rompiéndole la espalda, sino cuando ve el rostro de Samuel, el hombre con el que ya no va a casarse, que entiende que se va a morir. Y grita: “¡Samuel, me muero!”. Y después cae.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
hola a mi me parece que es una historia hermosa e impactante. nunca crei que una mujer tan joven sufriera tanto y que la mataran por una cuestion asi. es divina la historia
Y sí. No sé muy bien cuánto hay de literatura y cuánto de historia…; sea como fuere, está muy bien hilado. Gracias por participar, Rocío. Saludos, M.
hola me impacto esta historia ,me emocionos cada vez que la leo ,vi su pelicula visite todas sus estansias solo pude entrar al castilo de san vicente ,me embrujo me dejo una nececidad caprichoza y si alguin se apiada de mi quisiera entrar a la postrera ,al castillo voy cuantas veces puedo a la postrera la veo desde la calle y caminando desde la orrilla del salado o sea si me ven solo quisiera entrar seria para mi como si abrasace a felicita y si parece loco les cuento que voy barias veces al año
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