Archive for July, 2008

Por sevillanas

Tuesday, July 22nd, 2008

Sevillanas del siglo XVIII. Canta Encarnación López, la Argentinita.

• Al piano, Federico García Lorca. 1931.

Felicitas Guerrero de Alzaga. El fantasma de Buenos Aires

Tuesday, July 22nd, 2008

Leila Guerriero
El País

«Empieza así: es enero, lunes, Buenos Aires. Es el anochecer de un día de verano. La calle Larga se hunde en la oscuridad cremosa de las casuarinas, y allí donde se cruza con la calle Pinzón hay una glorieta que flota en la luz tierna de las lámparas, envuelta en el aroma de un bosque de naranjos y separada de la casa —enorme, señorial— por un jardín cuidado. Cada tanto se escucha el ruido de un caballo, pero nada más. Una carreta que cruje, pero nada más. El cielo es una membrana tensa, enrojecida.

Cuando se escucha el disparo, ya es de noche.

La sala de visitas, a metros de la glorieta, es pequeña. Hay pocos muebles: un espejo, sillas, una mesa sobre la que la mujer, ahora, se apoya con esfuerzo. Se tambalea, se pasa los dedos por la frente, palpa una lámina de líquido untuoso. Piensa que es un raspón, que por eso está casi ciega: porque se ha golpeado en la caída.

Pero ¿qué caída?

Se mira el vestido y no ve nada. Se mira las manos y sólo ve ese pequeño rastro de sangre. Y entonces, a sus espaldas, escucha el jadeo, y el miedo llega antes que el recuerdo. Corre hacia la puerta, la abre, sale a la galería. La noche es una espuma suave que se deshace sobre la copa de los árboles. Tiene un pensamiento involuntario, humillante; piensa “qué calor”. Y no es cuando siente el flujo repulsivo de la hemorragia ni el primer silbido de dolor rompiéndole la espalda, sino cuando ve el rostro de Samuel, el hombre con el que ya no va a casarse, que entiende que se va a morir. Y grita: “¡Samuel, me muero!”. Y después cae».

La Iglesia de Santa Felicitas

Hay amores que matan

Thursday, July 17th, 2008

También los gatunos.

(Gracias, Héctor)

Spielberg acabó con los tiburones

Saturday, July 5th, 2008

Entrevista en La Vanguardia con Rob Stewart, biólogo, productor y protagonista de Sharkwater, defensor de los tiburones.

“Tengo 28 años. Nací en Toronto y vivo en Los Ángeles. Estoy soltero. Soy realizador de documentales naturalistas. ¿Hijos? ¡Una serpiente pitón de dos metros! ¿Política? Sobrevivir en este planeta. Me gusta el snowboard, bucear, correr, escalar, los reptiles y los tiburones”.

Víctor-M. Amela

—¿Qué hago si veo un tiburón este verano?
Salúdele de mi parte. Y no le tenga miedo.

—¿Usted no les teme?
—Nado entre tiburones 200 días al año.

—¿No le atacan?
—No. Los tiburones no atacan a las personas. Al contrario: huyen de nosotros.

—Hay muertes por ataque de tiburón.
—Son sólo cinco muertes al año. Y por accidentes, ¡no por ataques!

—¿Accidentes?
—¿Qué quedaría de una persona si un tiburón realmente la atacase? ¡Ni una migaja! No, no ataca: sólo prueba.

—¿Prueba? ¿Qué quiere decir?
—Que un buceador con traje de neopreno puede recordarle a una apetitosa foca, e hinca el diente por probar… Pero no estira.

—Y te desangras por accidente, vaya…
—Pero no es la bestia agresiva y devoradora de personas que Spielberg inventó en Tiburón. ¡Después de aquella odiosa película la población de tiburones ha decrecido!

Sharkwater, los señores del mar

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