‘Fugaces: algo más que un juego’
—Shhh. Pueden descubrirnos.
El murmullo se extinguió de inmediato. Haces de luz enfocaban los rincones del viejo desván polvoriento, deslumbrando asustadas miradas, iluminando rostros familiares, entrevistos en la multitud de aquellos días.
—Sentaos, sentaos. Más cerca.
El muchacho esperó hasta que el roce de ropas y el arrastrar de pies hubiera cesado. Tres, había esperado alguno más, pero mejor así, ejercer de Guía resultaría más fácil de aquella manera.
—Bienvenidos —continuó—, bienvenidos a la Hermandad de los Dragones. No hacen falta presentaciones, nos iremos conociendo. De todos modos, yo soy Quico, o Paquito, lo que prefiráis, Dragón Rojo de la Hermandad —diciendo esto hizo brillar con la linterna una cabeza de dragón prendida en su camiseta. Todos miraron boquiabiertos la insignia—. Desde este mismo momento, y hasta que acabe vuestra iniciación seréis Dragones Blancos. Estáis a prueba, y deberéis someteros a las decisiones que el Guía dicte, o sea, yo. Y puede que algún día ascendáis y paséis del Blanco al Verde. Y hasta puede que un día lleguéis al grado Rojo, o incluso al insuperable Negro.
Las tablas del suelo chascaron, enmudeciendo al chico. Sobresaltados haces de linternas recorrieron rápidamente la vacía estancia. Allí no había nadie más que ellos, tres Dragones Blancos y el Guía, Dragón Rojo de la Hermandad.
—Mirad, hay ciertas reglas —continuó en un susurro—. Sólo unas pocas,
pero son muy importantes.
Fugaces: algo más que un juego
Autora de la ilustración: Merche Moreno

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Gracias por el enlace
De nada. Gracias a ti:-)
[...] sueños a veces se cumplen. Y esta novela puede ser un ejemplo. La leí hace tiempo, cuando aún no estaba en papel (en papel de imprenta, quiero decir). Me atrapó desde el principio, y eso que no soy, lo confieso, [...]
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