Menorca, Manila, Fígaro, Zeus y Zapatitos
Desde hace poco más de una semana tenemos siete animalicos en casa. Animalejos, que diría mi madre: Calcetines, Figo, Menorca… más cuatro recién nacidos.
Se veía venir, pero no estaba yo muy segura.
Menorca tuvo dos novios este verano. No se despegaban de la puerta de la calle ni aunque los echaras con la escoba. Del uno —poco más grande que Menorca, pelo más bien largo, color canela, un guaperas—, por más que hacemos memoria, no recordamos el nombre. El otro —guapo también, de similar tamaño, negro como un tizón— se llama Blacky.
Uno de los dos se la llevó al río —creyendo, y con razón, que era mozuela— el pasado 25 de agosto, día en que descubrimos que Menorca se había largado —imaginábamos dónde— por la ventana. ¿Cómo? La ventana estaba de par en par, pero tiene rejas…
—Rejitas a mí, con dos novios a la puerta, debió de pensar mi Menorquina.
Culebreando, culebreando, se coló por entre los barrotes y, eso que —lo comprobamos in situ cuando regresó, dos horas más tarde— era imposible de los imposibles que su cuerpo serrano pasara por entre las rejas.
Regresamos de vacaciones, la veterinario nos dijo que no, que parecía que no; que Menorca no estaba preñada. Pasó el tiempo y un buen día descubrí que tenía una hermosa panza, panza —revelaron las radiografías— que albergaba en sus entrañas cuatro cachorritos. Poco más de un mes le quedaba entonces para parir.
¿Y serían blancos, como Menorca? ¿O color canela? ¿O negros como el carbón?
No lo supimos hace poco más de una semana, claro está, cuando Menorca se puso de parto hacia las cuatro de la madrugada del sábado, 27 de octubre.
El primero nació a eso de las cinco.
Hacia las siete, el segundo.
Unos veinte minutos antes de las nueve, el tercero.
Y el cuarto, ¡ay, el cuarto! Me dieron los siete males cuando le vi asomar los pies. Venía de pie. ¿Y ahora qué hago? ¡Éste se me ahoga!
(Del último no hubo tiempo y lugar para la primerísima foto)
Es una valiente mi Menorca. Agotada, pero salió airosa.
Cuando nació por fin el cuarto cachorrito —ya me lo temía—, ni se movía. Demasiado tiempo en el canal del parto, demasiado tiempo esperando para empezar a respirar. Lo froté con una toalla caliente. Soplé y resoplé en sus mismísimos morros. Le puse boca abajo, boca arriba… Por este orden. Con ningún orden. A la desesperada.
Nada que hacer. Ese perrito no decía esta boca es mía. Lo envolví en un trapo y lo acerqué al radiador. Casi se me queda frito. Pero empezó a dar síntomas de que estaba vivo. Chilló al fin. Ahí quería oírle yo.
De los cuatro cachorritos, sólo hay una hembra, la primera; una Menorquina, a la que hemos puesto por nombre Manila. El tercero se llama Fígaro, porque fue rapidísimo en nacer y cantar la primera copla. El segundo y el cuarto parecen dos ositos y se llaman Zapatitos (es muy largo de explicar, pero nada que ver con Calcetines) y Zeus, como el dios del Olimpo, porque es casi un milagro que esté vivo.
Dos igualitos a la madre y dos igualicos al padre. Los cuatro tienen una especie de estrellita blanca en la frente. Como el padre. Que, por cierto, aún no sabe nada de esto.
Menorca y sus dos primeros cachorros poco después de nacer: Manila y Zapatitos.
Los tres primeros, en el descansito previo al nacimiento del cuarto y último: Manila, Zapatitos y Fígaro.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Jo, me he echado a llorar y todo
Muchos, muchos, muchos besos para todos
Ole, qué majos
Jooooo que bonitos de veraaas!!!!
:P Un abrazo para todooos!!
Qué lindoooos!! Enhorabuena para Menorca. Qué cositas tan lindas por Dios…
Que alegria¡ Una gran familia Canina¡¡¡ Son todos preciosos, enhorabuena¡
Gracias, gracias mil a todos:-)
Besos.
Que ternura! aún no había leído el post, ¡enhorabuena!!
[...] nacieron los cachorros de Menorca, Figo, muy en su papel de gato señorito ofendido, no volvió a pisar la cocina, ilegalmente [...]
Nice puppies!!!
))
Thanks;-)
que bonito
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