“Las abejas están muriendo precozmente”
—¿Cuántos días vive una abeja?
—Vive ochocientas horas de vuelo. Pero algo está afectando a la salud de las abejas: desde hace un par de años, muchas están muriendo precozmente.—¿A qué se debe esa mortalidad precoz?
—Creemos que la capacidad proteínica del polen y el néctar de las flores está descendiendo, por falta de lluvias y por el abuso agrícola de sustancias químicas…—¿Estamos envenenando a nuestras abejas?
—Su sistema inmunitario está debilitándose, y eso las hace más vulnerables a ciertos virus…—Debería preocuparnos, ¿no?
—¡Einstein advirtió de que si desaparecen las abejas, la especie humana las seguirá! Sin el concurso de las abejas, la fertilidad de las plantas descendería, y eso iría mermando el volumen de alimento disponible en el planeta…
Entrevista en La Vanguardia con Antoni Aresté, apicultor
• Por Víctor-M. Amela
(Foto)
—¿Desde cuándo recolectamos miel?
—Desde siempre.
—Es mucho.
—Nuestros antepasados, en la prehistoria, ya comían miel. En ciertas pinturas prehistóricas los vemos recogiendo miel de panal.
—¿Y sigue gustándonos la miel.
—Es que es un alimento riquísimo.
—¿Dulce y energético, ¿eh?
—Sí. Ya sabe usted de dónde viene lo de “luna de miel”…
—Pues no.
—¿No? De una costumbre de época romana. Cuando una pareja se casaba, la madre del novio llevaba a su hijo miel cada mañana, para insuflarle energía.
—¿Reforzaba de esa manera su potencia sexual?
—¡Sí! La miel es tan energética que se la tenía por afrodisiaca. La madre llevaba miel a su hijo durante 28 días: una luna entera. Y de ahí lo de “luna de miel”.
—Gracias, tomo nota.
—Hará bien. Yo soy un gran consumidor de miel.
—¿Cuál es su miel favorita?
—A los habituados a tomar miel nos gustan las mieles más oscuras, por su sabor más fuerte, como la miel de encina, la miel de montaña…
—¿Y cuál es la más suavecita?
—La miel de romero. Es la mejor para iniciarse, y es ideal para endulzar infusiones. En cambio, para acompañar quesos o yogur, mejor las mieles más fuertes.
—¿Cuántos tipos de miel existen?
—Decenas, según la flor predominante de la que liban las abejas…
—Por ejemplo…
—Miel de romero, de tomillo, de espliego, de azahar, de almendro, de manzano, de ajedrea, de alfalfa, de girasol, de colza, de encina, de milflores, del Pirineo…
—¿Y cómo sabe usted con qué flores hacen cada miel?
—Conozco las épocas de floración de cada planta, claro. Y traslado mis colmenas a las zonas en las que hay floraciones que me interesan. Ahora tengo las colmenas desde hace unas semanas en Esterri d´Àneu, en el Pirineo.
—Flores gratis, ¿eh?
—Véalo al revés: como apicultor, propicio que mis abejas polinicen la flora de la zona a la que las llevo, y eso contribuye a la fertilidad de esa zona, a su riqueza vegetal. Y lo hacen gratis.
—Si las abejas cobrasen…
—Uf, si pagásemos a las abejas por sus jornadas laborales – ¡de sol a sol!-, la miel costaría 24 euros por litro, al menos. Y hoy se paga a dos euros, como mucho.
—¿Cuántos días vive una abeja?
—Vive ochocientas horas de vuelo. Pero algo está afectando a la salud de las abejas: desde hace un par de años, muchas están muriendo precozmente.—¿A qué se debe esa mortalidad precoz?
—Creemos que la capacidad proteínica del polen y el néctar de las flores está descendiendo, por falta de lluvias y por el abuso agrícola de sustancias químicas…—¿Estamos envenenando a nuestras abejas?
—Su sistema inmunitario está debilitándose, y eso las hace más vulnerables a ciertos virus…—Debería preocuparnos, ¿no?
—¡Einstein advirtió de que si desaparecen las abejas, la especie humana las seguirá! Sin el concurso de las abejas, la fertilidad de las plantas descendería, y eso iría mermando el volumen de alimento disponible en el planeta…
—Ay, ay… ¿Qué podemos hacer?
—Habría que prohibir pesticidas como el gaucho, por ejemplo. ¡En Francia está prohibido! Pero aquí… Tenemos la suerte de que nuestra abeja es la abeja negra, más rústica, más resistente que la de otros lugares, pero…
—¡Protejamos a nuestras abejas! ¿Cuántas tenemos hoy aquí?
—Tenemos en Catalunya unas cien mil colmenas, y en cada colmena trabajan unas ochenta mil abejas. Multiplique…
—Eso son unos ocho mil millones de abejas.
—Mi padre me habla de épocas en las que llegaban a recoger 50 kilos de miel por colmena al año. Hace diez años yo podía obtener hasta 30 kilos, pero ahora saco de 15 a 18 kilos… ¡A este paso, desapareceremos antes los apicultores que las abejas!
—Entiendo que esté inquieto.
—Es que aquí está tapándose el descenso de producción de miel con importaciones de Argentina y China, mieles más baratas y peores. Y encima, engañan al consumidor: la venden como miel de romero, y está mezclada con sólo un 2% de miel de romero.
—Quiero comprar buena miel: ¿qué debo hacer?
—Consuma mieles locales, hechas aquí: L´Abellera, Flor de les Garrigues, Lo Brescador, L´Eixam, L´Avi Lluís, La Voreta, Mels Alemany… Hay muchas. La mía se llama Can Toni.
—¿Cómo definiría usted la miel?
—La miel es esencia de naturaleza.
—Bonito.
—Y verdadero. Ves a las abejas en la colmena pasándose el polen y el néctar de unas a otras, de boca a boca, y así van produciendo la miel…
—Visto así, qué extraña es la miel.
—Asombrosa. Es antioxidante, antiséptica, cicatrizante, regeneradora… Durante un año se administró miel oscura a un grupo de infartados, y a otro no: ¡el primer grupo no repitió infartos!
—Vaya. Y encima. tónico sexual…
—Los científicos llevan décadas intentando producir en laboratorio miel artificial, ¡y han fracasado! No pueden hacer ni un gramo. Sólo las abejas tienen el secreto.
Sin ellas no estaríamos aquí
Sí: sin las abejas no estaríamos aquí. Ya las veneraron las viejas culturas mediterráneas: daban alimento y medicina, y encima fecundaban la tierra. Y sin su cera, los monasterios no hubiesen iluminado los escritorios en los que se perpetuó la cultura. Su própolis es usado por los cantantes de ópera para protegerse las cuerdas vocales, y su miel es una sustancia prodigiosa. (A las escuelas: pedid un DVD a Medi Ambient en que se explica todo esto). Aprendimos a aprovecharnos de las maravillas de las abejas… y ahora estamos viéndolas caer. La muerte de las abejas nos habla de nuestra enfermedad.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Puede que te interese: http://www.artemisaediciones.com/ver_noticia.asp?tipo=prensa&id=182.
Disculpa la intromisión.
Por cierto, también tenemos un perro (Julio) y dos gatos (Benito y Jacinto): http://www.artemisaediciones.com/contacto.asp
Estoy intentando conseguir el e-mail del Antoni este. porque no entiendo que para protejer su miel necesite atacar la miel Argentina diciendo que es de menor calidad. Tengo varios amigos argentinos que son apicultores, hay muchísimos informes en internet, y se de la ALTA CALIDAD de la miel argentina. Pero lo peor es que LA VANGUARDIA publica estas mentiras sin contrastar la información. Que no caiga tan bajo el Antoni este queriendo defender atacando lo que se nota que o no conoce o solamente quiere desprestigiar.
Si, la miel argentina esta entre las mejores de calidad del mundo… lo estudie en apicultura de la univ de mar del plata
saludos
Ojala einstein no tenga razon!!pero ya son varios nostradamus, los mayas… q sera de nos
Y si se viene el fin del mundo.. mediten!
no deben matarlas
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