¿Oranguntanes o biocombustible? ¿Ecologistas o asesinos?
“¿Y qué hace una chica como tú en un lugar como éste? Ésa sería la pregunta obvia que me harían en una entrevista. La primera vez que llegué a Indonesia, en septiembre de 2003, nadie me hubiera convencido de que mi aventura aquí se alargaría tantos años, o de que elegiría el país con mayor número de musulmanes del mundo, donde ser mujer es un hándicap.
Un país donde los animales son tratados aún peor que en el mío, donde los perros son considerados endemoniados y donde los animales salvajes más exóticos se consideran un símbolo de poder y prestigio. Supongo que fue ésa la razón definitiva. El tráfico de animales exóticos en Indonesia no sólo está diezmando especies endémicas, sino que causa el sufrimiento de millones de animales.
(…)
En el centro de rehabilitación de orangutanes Nyaru Menteng, en Kalimantan central (Borneo), hay ya más de 600 orangutanes, la mayoría de ellos rescatados de las plantaciones de palma aceitera. En esta región, los orangutanes también son tratados como si tuvieran la peste: les abaten a palos, les disparan, les queman vivos o les atacan con machetes; todo esto ocurre cuando entran en las plantaciones de palma, en su intento de preservar el lugar donde viven, y con el único propósito de encontrar algo de alimento. Se les considera invasores en su propio territorio”.
El Rescate.Programa BOS. Nyaru Menteng
(Foto)



Me llamo Montse. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Tengo tres hijos. Mi casa no es un zoo, pero se le parece. Tengo un perro y dos gatos: Menorca, Calcetines y Figo. No se lo cuenten a Calcetines, pero él es mi preferido.
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