Miko y Opi
Asomaditos a la ventana, aquí los tienen. Miko, añorando el campo libre; Opi, no echando de menos lo que nunca ha conocido, dos gatos bien avenidos que comparten piso y dueños, aunque cada uno tiene bien claro quién es el suyo.
A Miko ya lo conocen. Se escapó este verano a correr mundo y le rescató Samba, una perrita más lista que el hambre. Hasta la puerta del portal de casa lo condujo. Con los genes callejeros de Miko, yo es que aún no me lo explico.
Primer plano de Opi, guapo como él solo. Un poco desprevenido le pilló el flash, eso no puede negarlo.
Cierto que se llevan bien: no hay más que mirarlos.
Ya me gustaría a mí hacerles un retrato así a Figo y a Calcetines. Años llevo esperándolo, y los que me quedan. Sólo se dicen algo a la hora de comer. Y eso, porque están los platos juntos.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Dos preciosidades y que suerte tuvo Miko¡¡
Saludos.
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