Se acabó la danza
“En la costa búlgara del Mar Negro y en el centro de la capital, Sofía, no existirán en el futuro osos bailarines como atracción turística.
Hace unos pocos días, los tres últimos osos que danzan registrados oficialmente en el país balcánico, y por lo tanto en toda la Unión Europea (UE), fueron liberados de sus argollas en las narices y de sus cadenas.
(…)
Las crías de osos eran obligadas a permanecer sobre placas de metal ardientes mientras su dueño tocaba el violín. Así, los animales realizaban la ‘danza’ para saltar de la superficie caliente y levantaban alternativamente las patas cada vez que sonaba la melodía”.
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Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
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