Mi gato Calcetines


Sam y Elsa, perros medicina

Entrevista en La Vanguardia con Francisco Fdez Reche, diplomado en Enfermería y fisioterapeuta. Coordinador asistencial de la Residència Gent Gran de Reus (del Departament d´Acció Social i Ciutadania).

Por Víctor-M.Amela:

—Bonitos perros…
—Son Sam y Elsa.Son pareja y llevan con nosotros 12 años.

—Esa es mucha edad para un perro, ¿no?
—Sí: ¡Sam y Elsa están ya tan ancianitos como los residentes de este geriátrico!

—¿Y qué hace una pareja de perros viviendo en un geriátrico?
—Llevar alegría y salud a los ancianos. ¡Basta ver cómo les cambian las caras a los residentes al acariciar a estos perros!

—¿Qué caras ponen?
—Aquí hay residentes con demencias seniles y trastornos cognitivos avanzados, cuyo rostro ofrece a menudo un rictus de angustia, pánico, tristeza, dolor… Pues bien: cuando se les acerca el perro… ¡sonríen!

—¿Qué significa eso?
—Que esa persona es feliz en ese momento. Y la vida no es más que momentos.

—Cierto…

—Ver y acariciar a un perro establece una comunicación, provoca una estimulación cognitiva de la memoria reciente, que es la que más se deteriora en estos pacientes. Este contacto tiene, pues, un efecto terapéutico.

—¿Cómo se le ocurrió traer a estos perros al geriátrico?
—Durante el II Congreso de la Fundación Affinity, un médico explicó que había hecho una comparativa entre ancianos urbanos y ancianos del ámbito rural en contacto con animales de granja: ¡y estos últimos mostraban más ganas de vivir! Este asunto me llamó mucho la atención…

—¿Y qué hizo?
—Estudié toda la literatura médica existente sobre el empleo de animales con fines terapéuticos en ancianos, enfermos, autistas…

—¿Qué descubrió?
—Que ya en el año 1792, en un manicomio de York, se permitió que los pacientes utilizaran su propia ropa y que tuviesen contacto diario con animales de granja.

—¿Y qué tal fue el experimento?
—Hubo mejorías, como las hubo luego en un centro de epilépticos en Alemania en 1867, o en un centro de rehabilitación de personas con problemas motores en Noruega en 1966, o en un centro de veteranos de guerra en Estados Unidos, en 1942…

—¿Con qué tipos de animales se jugaba?
—Caballos, perros, gatos… Animales domésticos. A veces, delfines, pájaros, peces…

—Total, que se animó usted.
—Acabó de animarme saber que en una cárcel australiana a las presas se les regalaba un perro unos meses antes de excarcelarlas.

—¿Con qué fin?
—Tener a ese perro a su cargo les ayuda a reintegrarse, a sentirse más seguras y tranquilas. Y a sentirse útiles para alguien.

—Y se decidió usted también por dos perros.
—Sí, y por la raza Golden Retriever.

—¿Por qué?
—Porque son los animales de compañía por excelencia, son perros muy bondadosos, cariñosos, inteligentes, perros para estar en familia.

—¿Cómo fue recibida su idea?
—Tuve que superar las inevitables trabas burocráticas – ¡no existía normativa alguna!- y recelos incluso de algunos residentes: “¿¡Dónde se ha visto, perros con personas!?”.

—¿No había precedentes?
—No. Hasta yo dudé: ¿y si muerden a un residente?, ¿y si tiran a algún anciano al suelo?

—¿Ha sucedido?
—Nunca. Elsa y Sam entraron aquí casi de cachorros, y sin adiestrarlos se impregnaron de este ambiente: durante estos doce años han dado mucha alegría a los residentes.

—¿Cuántos ancianos hay aquí?
—Ahora son unos 112 residentes, algunos sólo de día, ¡y 35 con más de 90 años! Y hay cinco veces más mujeres que hombres…

—¿Qué función tienen los perros aquí?
—Visitar en sus habitaciones a los residentes que no pueden moverse, salir de paseo con otros, jugar con todos… ¡A su aire!

—¿A qué juegan?
—Los residentes se colocan en círculo y les lanzan una pelota. O les dan galletas. Hay pacientes artrósicos o artríticos que ni se moverían, y los perros les motivan a levantarse, a agacharse, a acariciarlos, a caminar, a moverse… ¡Hacen así ejercicios muy saludables, es un estímulo excelente de la psicomotricidad!

—O sea, que esto no es algo mágico.
—No, es sólo comunicación. Está comprobado que regalar un perro a una persona que se ha quedado viuda, ¡puede salvarle la vida!

—¿En serio?
—Sí: el animal te da cariño, seguridad, no te juzga, te mantiene ocupado, te obliga a salir, a moverte, a organizarte, a relacionarte con otras personas, a comunicarte… ¡Y todo esto te aleja de la depresión y el abandono! Y estoy casi seguro de que la compañía animal reduce la necesidad de consumir fármacos.

— ¡Son perros medicina!
—Está demostrado que acariciar a un perro reduce la hipertensión. Los latidos cardiacos del perro se ralentizan, y los de la persona que lo acaricia se acompasan, se serenan. Es que a las personas mayores nadie las toca…

—¿Qué quiere decir?
—Que la vejez suscita rechazo y nadie acaricia a los ancianos, es muy triste… ¡Los perros, en cambio, no juzgan la belleza física!: ellos besan, dan la mano, expresan su cariño… ¡Lo que deberíamos hacer las personas!

—Desde su experiencia de estos años, ¿qué consejo daría a otros centros asistenciales?
—Todos los nuevos geriátricos deberían diseñarse ya con espacios para animales. Y los hospitales deberían permitir que entren animales en sus unidades cardiológicas: ¿sabía que un infartado se recupera más rápido si siente cerca a su animal de compañía?

Cariño
“¡No había reído tanto desde hacía años!”, cuenta un residente de este geriátrico al evocar el día en que en la sala irrumpieron siete cachorrillos de una camada de ´Sam´ y ´Elsa´. Esta pareja de perros vive en el geriátrico desde hace 14 años, y su presencia ha sido balsámica para los residentes. Veo que los ancianos hacen por los perros cosas que no harían por orden de los enfermeros: levantarse a buscar una galleta, trocear un mendrugo con los dedos artrósicos, agacharse a recoger un trozo caído al suelo, acariciar, caminar, dar y sentir cariño, alegrar el ánimo… Un perro da a los ancianos lo que los demás no les damos. Y ahora son los perros ´Sam´ y ´Elsa´, ya renqueantes y viejos, los que reciben el cariño de los internos. Una experiencia feliz que ojalá cunda en otros centros.

En: Entrevistas, Historias de perros — Abril 26, 2007

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  1. Soy estudiante de Terapias Asistidas con Animales, y me alegro cada vez que leo una noticia similar.
    Ojalá algún dia les podamos dar desinteresadamente a los animales, los beneficios que ellos nos dan.

    Amanda - Mayo 29, 2007 @12:45 pm
  2. Soy estudiante de Terapias Asistidas con Animales, y me alegro cada vez que leo una noticia similar.
    Ojalá algún dia les podamos dar desinteresadamente a los animales, los beneficios que ellos nos dan.

    Amanda - Mayo 29, 2007 @12:48 pm
  3. Soy estudiante de Terapias Asistidas con Animales, y me alegro cada vez que leo una noticia similar.
    Ojalá algún dia les podamos dar desinteresadamente a los animales, los beneficios que ellos nos dan.

    Amanda - Mayo 29, 2007 @12:48 pm
  4. Soy estudiante de Terapias Asistidas con Animales, y me alegro cada vez que leo una noticia similar.
    Ojalá algún dia les podamos dar desinteresadamente a los animales, los beneficios que ellos nos dan.

    Amanda - Mayo 29, 2007 @12:48 pm

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Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.

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