La rana patilarga, el papamoscas cerrojillo y el efecto invernadero
“Hay una rana en la sierra de Madrid que lo está pasando mal. La llaman “patilarga” aunque en el reino de los batracios aparece clasificada como rana ibérica. Muy cerca de ella —y probablemente ignorándola— vive un pequeño pájaro al que apodan papamoscas cerrojillo, que tampoco atraviesa su mejor momento.
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En los últimos 20 años, la población de patilargas ha descendido notablemente en las charcas de Peñalara, de donde es endémica, y el cerrojillo lleva el mismo camino porque sus polluelos apenas tienen qué comer. Se da la circunstancia de que los retoños de esta especie sólo comen orugas y sus orugas han empezado a escasear.
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Esa oruga, ese pájaro y esa rana, tan aparentemente prescindibles, son bioindicadores que, según los científicos, advierten de los estragos que causa y que causará el llamado efecto invernadero por las emisiones de CO2. Hasta hace poco, los negros vaticinios sobre el particular solían proyectarse en fechas tan lejanas que superaban nuestras expectativas de vida e, incluso, la de nuestros hijos y nietos. Ahora resulta que los tenemos encima”.
• Carmelo Encinas
El País.com
Say’s Phoebe, Sayornis saya , Papamoscas llanero.
(Foto)

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
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