Joaquín Fuster: “Si quiere memoria, hable idiomas”

Entrevista en La Vanguardia con Joaquín Fuster.

«Tengo 76 años: con la edad perdemos memoria de detalle y ganamos memoria conceptual. Nací en Barcelona en una familia de médicos. Soy profesor de Psiquiatría en la UCLA y dirijo un equipo de investigación en neurociencia. Vamos a curar el alzhéimer en cinco o diez años. El cerebro humano no funciona por áreas, sino en redes».

Lluís Amiguet

—Dígame una cosa buena de envejecer.
—Le diré dos: perdemos memoria de detalle: de una cara, una fecha… Pero no la memoria de rango, de concepto, de categoría: esa memoria que la tradición consideraba sabiduría. Lo malo es que a veces la adquieres cuando ya es demasiado tarde.

—¿Olvida que me ha prometido dos cosas?
—Es que la segunda cosa buena es olvidar en sí… Quién quiere recordarlo todo?


—La felicidad, dice el proverbio, consiste en tener buena salud, mucho dinero y mala memoria. Tener una memoria demasiado buena sería una tragedia.

—El tormento de Funes el Memorioso.
—Por eso se investigan fármacos betabloqueantes para disminuir la memoria en casos traumáticos de impacto emocional.

—El problema suele ser perderla.
—Por eso hay que observar la higiene mental a diario…

—Por ejemplo…
—Yo recomiendo los crucigramas, sudokus y… ¡los idiomas! Si quiere conservar una buena memoria, hable idiomas cada día. ¡Abandonen el cómodo monolingüismo…!

—Aquí, velis nolis, todos somos bilingües…
—Bien, pero si quiere mantener su memoria siempre en forma hable muchos idiomas: en mi casa somos políglotas a diario por afición y por higiene mental.

—¿Ha dicho “a diario”?
—Tenemos monday, mardi, miércoles, donnestag, el friday, el dissabte y el diumenge.

—¿Tienen un calendario de la ONU?
—Cada día hablamos un idioma.

—Un ratito, supongo…
—Me refiero a rezar, hablar y hacer el amor en una lengua cada día: alemán o francés o inglés o español o catalán… Bueno, en catalán también hablamos todo el fin de semana, que es cuando mi señora y yo nos peleamos.

—Ya pasa.
—Hablar diversos idiomas es un vigorizante sin par de la memoria, porque una lengua no es sólo una gramática, sino toda una visión del mundo, y cambiarla te obliga a rebobinar toda tu cosmogonía… ¡Gran ejercicio!

—¿Qué es lo más importante que ha descubierto usted en nuestra memoria?
—Hace treinta años, mi equipo y yo publicamos en Science el descubrimiento de las células de la memoria del trabajo.

—¿Para qué sirven?
—Es la memoria que el músico utiliza para hacer la coda adecuada o que aplicamos en la construcción del lenguaje para recordar lo que se ha dicho y enlazar el discurso.

—Sigue siendo un gran descubrimiento.
—Y le daré otra gran noticia: curaremos el alzhéimer pronto: entre cinco y diez años.

—¡Adelante!
—Además, en neurociencia vivimos un apasionante cambio de paradigma. Recordará que hasta hoy creíamos que cada zona del cerebro estaba especializada en funciones…

—La del lenguaje, la de los sentimientos…
—Eso está superado. Ahora ya sabemos que todas las neuronas trabajan conectadas y son multifuncionales. No hay especialización del cerebro por áreas, sino por redes.

—Redes es la palabra del nuevo milenio.
—Una misma neurona pertenece a varias redes, así que participa en varias funciones. Por eso podemos recuperarnos con facilidad de la pérdida de neuronas por un accidente.

—¿Y si se acaban?
—Imposible. Por muchas que se mueran, siempre nos quedarán neuronas por utilizar. Piense que llegamos a la muerte con un 70 por ciento de las neuronas sin utilizar.

—Es tranquilizador.
—No son infinitas: tenemos diez mil millones: lo que sí es infinito es el número de conexiones que podemos establecer entre ellas.

—Dicen que las organizaciones inteligentes trabajan en red y las tontas, centralizadas.
—Cierto, pero en el cerebro existe, no obstante, cierta jerarquización, porque hay redes más próximas a los sentidos y las percepciones y otras superiores que trabajan con nociones más abstractas, y unas elaboran y abstraen la información de las otras.

—Pensamos de la anécdota a la categoría.
—¡Exactamente! Y el primero que lo vio fue un economista, Von Hayek, un visionario que se adelantó a la neurociencia con The sensory order. En el librito explicaba que nuestras percepciones del mundo se ordenan de acuerdo con las categorías que ya hemos aprehendido previamente en la memoria.

—Vemos el mundo tal como lo hemos aprendido.
—Por eso es fundamental la educación primaria y por eso mi abuelo, el doctor Carulla, fundador del Clínic y rector de la Universitat de Barcelona, iba por los pueblos a lomos de asno fundando escuelas primarias con el lema: “Aquí comença tot”.

—Avanzado a su tiempo.
—El futuro es la educación primaria, porque es la única formación que está a tiempo de instilar en el cerebro los paradigmas primarios de acción.

—¿A qué se refiere?
—A los valores: justicia, compasión, integridad… Los humanos somos buenos en la medida en que esos valores aprehendidos en la primaria nos permiten dominar los instintos básicos y ejercer el altruismo.

—¡Gracias, maestras y maestros!
—También la familia enseña a los niños por imitación —los discursos no sirven— esas categorías primarias que, instaladas en sus mentes, les permitirán organizar lo que irán aprendiendo del mundo. Por eso hay que conseguir que la mujer se realice en el trabajo y que además pueda ser madre.

Genes y memes
Los valores, explica Fuster, forman las categorías mentales aprehendidas en la infancia y que después estructuran nuestra visión del mundo y la toma consciente de decisiones frente a la presión de los instintos. Los genes de nuestros progenitores determinan esos impulsos e instintos, pero en nuestras conductas también influyen los memes, los valores que se transmiten culturalmente y son el ADN de cada sociedad. Joaquín Fuster comparte con su hermano, el cardiólogo Valentín, los genes de su abuelo, fundador de escuelas rurales, y con Ramón y Cajal, a quien ha homenajeado en el año de la Ciencia de Barcelona, y otros muchos investigadores anónimos, los memes del amor al saber, la investigación y el altruismo solidario. Ojalá los heredáramos todos.

La Vanguardia

Leave a Reply