El oso piadoso, el cura y el obispo
“Un oso llambión, es decir un oso normal, pardo y cantábrico, que llevaba varias noches royendo cecina de una mula despeñada, entró en un cortinal a por el postre, a falta de confiterías, y fue volteando truébanos como si fueran bolos. Algunos rodaron ladera abajo. Y uno de ellos, el más devoto, enfiló hacia la capilla con tan buen tino que acertó a dar en la puerta. El oso bajó tras él, metió el cabezón en su interior, empujando y entrando en el templo de gorra, como Arguiñano, cuando la puerta se cerró, dejando atrapado al animal con las abejas”.
• Javier Gancedo
(La foto)

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Qué historia más buena!, me recuerda a las que me contaba mi abuelo. Si no porque ha pasado de verdad, me parecería que es un cuento.
Muy buena
Y la foto es buenísima también.
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