Calcetines en su pueblo (III)

La Gatilla tiene su cobijo en lo alto de un tejado abandonado donde ningún humano puede acceder sin riesgo de romperse siete costillas. En el pueblo la llaman, inmerecidamente, ‘La Fea’, porque tiene el pelaje de los que ayunan más de lo debido. No me pregunten por qué, pero yo siempre he sospechado que Calcetines es hijo suyo.

Mi Calcetines nada sabe de esto, aunque yo creo que hace tiempo que anda con la mosca tras la oreja.

La Gatilla ha tenido crías. Cuatro gatitos escuálidos callejeros que no desperdician la ocasión de alimentarse directamente de su madre. A éste lo pillamos in fraganti. Un bebé gato peleón que sabe muy bien dónde guarda su mamá la leche fresca.




Al final, ya ven, se sale con la suya.

Mi teoría no tiene ningún fundamento científico, lo confieso, pero no me negarán que este gatito hambriento es una fotocopia de Calcetines…
Calcetines el grande también se ha dado cuenta. De contento que se puso, las orejas se le han puesto como escarpias. Pero, menos mal, no se ha caído del tejado.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Ja, ja! Así que Calcetines tiene un hermanastro pitufo. Bueno, cuatro! ¿Y a los otros tres cuándo nos los presentas?
Qué fotos tan buenas del hermanito de Calcetines! Son clavaditos!
Es que es muy fotogénico, como Calcetines:-).
cómo pueden llamar fea a la presunta madre de calcetines? eso es envidia cochina. Es preciosa, y es más, todavia no he visto un sólo gato feo.
¡Claro que no es fea! Es muy cariñosa y está deseando que le hagan mimos.
Yo tampoco he visto nunca un gato feo.
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