“Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”
“Cada vez hay más perros y, cuanto más avanzada es una sociedad, la estadística constata que la proporción de canes por humano es mayor. Tanto es así que en algunos países hay ya menos niños que mascotas por familia. Un perro no suele rebelarse contra sus dueños cuando alcanza la adolescencia, no hace botellón ni envenena estúpidamente su organismo. Tampoco te echa en cara tu decrepitud, ni se atrinchera en casa hasta los 35 como una ameba en el intestino. El perro nunca muerde la mano que le da de comer. Lo efímero de su ciclo vital hace que algunas personas que han querido a un animal no deseen poseer otro con tal de no sufrir su pérdida.
Para muchos mayores, en cambio, un cachorro les da vidilla y también les reconforta pensar que pueden envejecer juntos. Esta creciente posición de los canes en la existencia de los humanos empieza a dar problemas legales hasta ahora exclusivos de las personas”.
• Carmelo Encinas

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
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