La gacela más guapa vuelve al Sahara

El antílope mohor (‘Gazella dama mhorr’) es la gacela de mayor tamaño. Se distingue de la otras subespecies por unas manchas rojizas en las mejillas y una delgada lista negra que va del ojo a la comisura de la boca. Es un animal muy pacífico: rara vez entrechocan sus cornamentas, y sólo los machos.
«Desapareció como subespecie en libertad después de haber sido muy abundante en la zona occidental del desierto de Sahara. Sus poblaciones se movían desde el sur del Atlas hasta Senegal. Sin embargo, la caza excesiva y la caza furtiva redujeron drásticamente sus poblaciones, que al final de los años setenta quedaron al borde de su extinción.
Casi milagrosamente, el animal pudo ser salvado de su desaparición gracias a la campaña organizada por José Antonio Valverde (el fundador del parque nacional de Doñana). Él localizó un rebaño de nueve antílopes en cautividad en el antiguo Sahara español y los trasladó a Almería, en plena retirada de España del territorio saharaui.
Con el apoyo del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, los antílopes y otras especies amenazadas de la zona (gacela dorcas, gacela de montaña y arrui sahariano) fueron llevadas en 1975 al parque de rescate de fauna sahariana del CSIC en Almería, en donde se han reproducido.
La intención inicial era criar los antílopes y devolverlos luego a África, cuando fuera posible. Y eso justamente es lo que se está a punto de hacer ahora».
Más, en La Vanguardia

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Añade tu opinión