Mi gato Calcetines


¿Maestras o monjas? ¿Esposas o esclavas?

Prohibido fumar, beber cerveza, güisqui o vino. Andar en compañías de hombres. Pasearse por lugares concurridos. Maquillarse, utilizar polvos faciales o carmín. Teñirse el pelo. Llevar prendas de colores brillantes. Abandonar la ciudad sin permiso expreso de la parte contratante. Contraer matrimonio.

De obligado cumplimiento: barrer todos los días el aula, fregar el suelo al menos una vez por semana, caldearla convenientemente a las siete de la mañana en el gélido invierno. Llevar un par de enaguas al menos, que las sayas dejen atisbar, como mucho, los tobillos. Permanecer en su domicilio entre las 8:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana.

Tres de las prohibiciones anteriores estaban penalizadas con la automática rescisión del contrato: casarse, fumar y beber cerveza, vino o güisqui.

Aquí lo tienen: contrato de una “Seño” de 1923: Download file

En los años veinte, las maestras de escuelas públicas españolas no sólo debían ser honestas, sobre todo, tenían que parecerlo. ¿Será por eso que los profesores varones de Educación Infantil son más raros que un perro verde incluso hoy en día? ¿Conocen ustedes a muchos ’señoritos’?

Casi cuarenta años años después, 1958, la dictadura franquista aconsejaba alegremente a las mujeres casadas cómo debían recibir al marido cuando llegaba a casa rendido tras la dura jornada laboral. La Inquisición Femenina y sus consignas. Mierda embotellada. De aquellos polvos vienen estos lodos.

En: Porque ya está bien — Mayo 31, 2006

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  1. Eso sí que es un contrato basura!: parece la normativa de un convento.

    Y de la “Inquisición Femenina”, mejor no hablar: ¡vaya panfleto! Lo peor de todo es que muchos hombres se lo tomaron al pie de la letra: puag! Así nos luce ahora el pelo…

    Lola - Mayo 31, 2006 @8:17 pm

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Me llamo Montse. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Tengo tres hijos. Mi casa no es un zoo, pero se le parece. Tengo un perro y dos gatos: Menorca, Calcetines y Figo. No se lo cuenten a Calcetines, pero él es mi preferido.

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