‘Felipa, la princesa’

“Felipa estaba aburrida. La vida de princesa la cansaba. Y aunque se encontraba en situación de realizar todos sus caprichos, nada la conformaba porque era una caprichosa.
Su padre mecía desesperado sus cabellos porque a todo decía que no.
—¿Querés salir a cabalgar por el bosque? —le proponía amoroso.
—No, gracias —le respondía Felipa.
—¿Te gustaría que tuviéramos un baile en el palacio? —le sugería paciente.
—¡Otra vez! —le retrucaba ella.
—¿Organizo un torneo de caballeros? —insistía él.
—Ufa…
Pero con el tema del casamiento, el rey se puso firme con Felipa.
—Hija, debes elegir príncipe para casarte. Algún día compartirás el trono con él y ambos velarán por el destino de nuestro pueblo.
—Debe ser alto pero no mucho, apuesto pero no tanto, audaz pero sensato, paciente, amable, generoso, valiente, justo, solidario, inteligente, hábil en la lucha…
Y la lista de Felipa jamás se agotaba. Por eso, ninguno de los caballeros que se presentó a pedir su mano pudo cumplir con todos los requisitos”.
• Ilutración: María Laura Díaz Domínguez

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Añade tu opinión