Teresa París sale del silencio
“Su nombre quizá no te suene de nada. Es otro caso de una mujer sometida a mobbing o acoso laboral por uno de esos señores acostumbrado a mandar como se mandaba en las cuadras del subdesarrollo. Y hay demasiados sitios donde el tiempo y la decencia no avanzan demasiado.
Enrique Castro ha levantado el velo sobre un caso de esos sobre los que la sociedad prefiere el silencio. Ratoncitos ciegos. Ni ven, ni oyen. Hablar, hablan, pero en la calle, en las tabernas y en los corrillos de las iglesias.
Decía Eduardo Blanco Amor que todos los pueblos de España tienen una plaza donde se cuentan cosas a voces y se guardan secretos por bien del pueblo”.

Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
Comentarios
Un abrazo Montse, y dale unas galletitas a tu gato “Calcetines” de mi parte…
Gracias a ti.
Que mejor una latilla, me parece entenderle: tiene un morro!:-)
Un abrazo.
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