¿Es usted un buen dueño de mascotas?
De, un suponer, un gato (y no quiero señalar).
¿Dispone su gato de una pelotita de juguete? ¿Juega usted muy de vez en cuando con él?
¿Potencia usted en sus juegos su genuino instinto predador?
¿Al menos una vez al día le dice: “A ver, esa manita…?”.
¿Permite usted que le incordien niños o adultos cuando está descansando o practicando el ritual del lavado del gato?
¿Le proporciona usted una mascota para que le dé un beso en la frente antes de irse a dormir?
¿Consiente usted en que se vaya de picos pardos alguna que otra noche por la gatera?
Ji, ji…
¡Menos risas, Calcetines! Que si viviéramos en Gran Bretaña, ya te estabas despidiendo de esas escapaditas nocturnas veraniegas. Anda, guapo, deja de cotillear y curra un poco: echa un vistazo al Decálogo que debatirá en marzo La Cámara de los Comunes sobre cómo ser un buen dueño de mascotas.








Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
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