La alondra ricotí, ‘Ave del Año 2006’ por la Sociedad Española de Ornitología
En el 2004 fue la avutarda común; en el 2005, el águila perdicera. Este año, la ganadora es la alondra ricotí, que competía por el ‘Ave de España 2006′ con la golondrina común y la avutarda hubara.
La votación popular que un año más organizó la SEO, por primera vez por Internet, concedió el galardón a la esteparia alondra, que ganó por las plumas a la popular golondrina: por tan sólo 19 votos de diferencia.
[Macho de 'alondra ricotí' cantando en su territorio de cría. Desde el Sekano]
Ahí donde lo tienen, este pequeño pájaro que aún se deja ver por los páramos castellanos y el valle del Ebro, muy terrestre y arisco, es muy exigente con su hábitat (entre otras cosas, porque se mimetiza con el paisaje): matorrales y baldíos, que escasean cada vez más en la Península Ibérica.
Según un reciente estudio del CSIC, el repertorio de las alondras ricotí, que cantan así, tiene cada vez menos en común, debido precisamente a la pérdida y fragmentación de su hábitat.
El asunto es serio. Al vivir cada vez más lejos las unas de las otras e imitar el canto de otras aves más próximas, podría darse el caso de que las propias alondras ricotí no se reconocieran entre sí.
Durante todo el 2006 la ‘alondra ricotí’ o ‘alondra de Dupont’ o ‘alondra rocín’, como la llaman los pastores por los sonidos peculiares de su canto, será la representante simbólica de las diferentes especies de aves que por diferentes motivos se hallan amenazadas en España.
[Avutarda común, Otis tarda]
Al igual que ella, la malvasía cabeciblanca, el milano real, el quebrantahuesos, el alimoche, el águila imperial, el águila-azor perdicera, las dos subespecies de urogallo (‘tetrao urogallus cantabricus’ y ‘tetrao urogallus pirenaico’), la avutarda hubara, el corredor sahariano, la paloma rabiche y diversas subespecies canarias de herrerillos y pinzones se encuentran en peligro de extinción.
Tomen buena nota porque, a lo peor, dentro de unos años, sólo podremos verlos en pintura.



Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
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