Archive for January, 2006

‘La novia del olvido’

Sunday, January 29th, 2006

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Fernández

«Laura era pechugona, pelirroja e ingeniera informática, en ese particular orden de las cosas, y había sido novia de Fernández durante dos meses de 1978. Luego cultivaron una larga amistad de bajas intensidades. Cuando se encontraron a cenar en un restaurante de la Costanera y él vio que ella venía ceñida, escotada y un poco alegre, y que pedía dos daiquiris para empezar, y que le elogiaba el saco, Fernández le dijo:

—Laura, dejate de joder, ¿qué te pasa?

Y entonces ella se largó a llorar».
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La marcha de los pingüinos

Wednesday, January 25th, 2006

El emperador (Aptenodytes forsteri): imponente, el más grande de todos los pingüinos. Vive en la Antártida. De media, 30 kilos de peso y 1,20 metros de altura.

Tan ágil bajo el agua como patoso caminando sobre el hielo. Pero también sabe desplazarse deslizándose a impulsos, como si la superficie helada del mar fuese un tobogán.

Antes de que llegue el invierno antártico, en marzo, millares de pingüinos emperador retornan al lugar donde nacieron. Decenas de kilómetros caminando sobre la banquisa hasta llegar a los territorios de cría, lugares algo menos inhóspitos donde el hielo es estable y los icebergs protegen de los vientos.

Avanzan en columnas muy densas, apretados unos contra otros, rotando regularmente de sitio. Una estrategia que recuerda la formación en tortuga del ejército romano. En el centro, unos 20 grados; al exterior, unos 40 bajo cero.

Otra larga caminata les espera a la vuelta, cuando aumente la familia y padres y retoños regresen todos juntos. Para entonces, habrán pasado muchas cosas.

El cortejo tiene lugar en abril. En mayo, la hembra pone el huevo y se lo entrega ipso facto al macho. Un único huevo, blanco, de 450 gramos, que el futuro papá pingüino incuba en el pliegue abdominal que tiene entre las patas. Allí permanecerá bien calentito, a unos 35 grados. La hembra, en cuanto le pasa la bola, se las pira.

Tiene mérito este ‘padre-incubadora’. Durante el período de incubación (entre 62 y 64 días), puede llegar a perder hasta el 40 por ciento de su peso, unos 12 kilos. Ahí es nada: un ’embarazo’ que no engorda. Pero no engorda, el pobre, porque no come. Durante esos dos meses se alimenta, es un decir, de nieve; para no deshidratarse.

Mientras los machos esperan pacientemente a que sus polluelos rompan el cascarón, hacen de nuevo ‘la tortuga’. Bien juntos, de espaldas al viento, desplazándose lo imprescindible, dormitando: el ayuno obligatorio y las temperaturas extremas mandan.

En julio nacen los polluelos. Las madres están a punto de regresar —gorditas, como nuevas, después de haberse atiborrado a peces en el mar—, listas para regurgitar comida en el pico de sus hijos. Pero, si se retrasan, los papás pingüino sacarán fuerzas de flaqueza y alimentarán de urgencia a sus crías con una secreción de su esófago. Si la hembra no vuelve, ojo al dato, el macho abandona al polluelo y se larga. No le queda otra.

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‘La astróloga de media noche’

Sunday, January 22nd, 2006

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Fernández

«Cuando Fernández volvía a su casa, cerca de la medianoche, derrotado por el cansancio del cierre del diario y por el hambre, no podía evitar sentarse frente al televisor con una bandeja y una copa de malbec, y sintonizar un canal marginal y esotérico. Pilar desplegaba allí, a esa hora indecente, su falsa magia vestida de tules, y Fernández se reía a carcajadas escuchando sus pronósticos y sus tajantes conclusiones sobre la personalidad de Cáncer, las tribulaciones de Acuario y las increíbles oportunidades de Virgo.

Hacía casi quince años que Fernández no tomaba un café con la pitonisa del cable. Se habían conocido en los inicios de la década del ochenta, cuando compartían redacción en una revista de actualidad. Fernández se ocupaba de las investigaciones y Pilar, de los sentimientos. Ella no era fea, pero tampoco era inteligente; tenía sin embargo muchas ganas de vivir, y eso la hacía seductora. Un día la llamó el director, le pidió que se sentara, cerró la puerta y le hizo una propuesta deshonesta».

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Figo el atrevido

Friday, January 20th, 2006

Convencida estaba yo, ingenua de mí, de que a Figo le daban pánico las alturas. Que a lo más alto que había ascendido era hasta el almendro. Vamos, que a él jamás le ocurriría lo que a Calcetines.

Hasta hace un rato. Fíate del buenazo de Figo y no cierres las ventanas. Hasta me pareció que estaba viendo doble…

Pedí ayuda a Calcetines, que escamado como está de que últimamente le birlen su realidad virtual bloguera, se pasó desde por la mañana a la realidad madrileña callejera.

Ni se inmutó cuando le dije a grito pelado: “¡Que se nos cae Figo por el balcón!”. ¡Ni flores! Disimuló, y miró para arriba.

Muy atrevido mi Figuiño. Pero luego no sabía cómo bajar de su atalaya. Si es que todo se pega. Estas mañas suicidas ya me sé yo de quién las ha aprendido.

¿Es usted un buen dueño de mascotas?

Thursday, January 19th, 2006

De, un suponer, un gato (y no quiero señalar).

¿Dispone su gato de una pelotita de juguete? ¿Juega usted muy de vez en cuando con él?

¿Potencia usted en sus juegos su genuino instinto predador?

¿Al menos una vez al día le dice: “A ver, esa manita…?”.

¿Permite usted que le incordien niños o adultos cuando está descansando o practicando el ritual del lavado del gato?

¿Le proporciona usted una mascota para que le dé un beso en la frente antes de irse a dormir?

¿Consiente usted en que se vaya de picos pardos alguna que otra noche por la gatera?

Ji, ji…

¡Menos risas, Calcetines! Que si viviéramos en Gran Bretaña, ya te estabas despidiendo de esas escapaditas nocturnas veraniegas. Anda, guapo, deja de cotillear y curra un poco: echa un vistazo al Decálogo que debatirá en marzo La Cámara de los Comunes sobre cómo ser un buen dueño de mascotas.

La increíble historia del cándido Calcetines y su ‘Coctelera’ desalmada

Thursday, January 19th, 2006

Calcetines verificando si las teclas funcionaban como Dios manda.

Calcetines intentando acceder al cuadro de la luz, que se oculta tras el espejo, por si hubiera algún cable suelto.

Calcetines encarándose a Figo: “¡Tú tienes la culpa!”.

Calcetines a punto de morderse las uñas y ‘mejor no me digas nada, que estoy a la que salto’.

Calcetines, simplemente, Calcetines.

Calcetines vencido por el sueño y la desesperación en la tarde de ayer tras los varios intentos fallidos de cotillear en su blog.

P.D.: Figo y Menorca apuntan (y con razón) que a ‘Coctelera’ regalada, no le mires los cuelgues.

♣ ♣ ♣
Por aquel entonces migatocalcetines era coctelero;-)

La alondra ricotí, ‘Ave del Año 2006’ por la Sociedad Española de Ornitología

Monday, January 16th, 2006

En el 2004 fue la avutarda común; en el 2005, el águila perdicera. Este año, la ganadora es la alondra ricotí, que competía por el ‘Ave de España 2006’ con la golondrina común y la avutarda hubara.

La votación popular que un año más organizó la SEO, por primera vez por internet, concedió el galardón a la esteparia alondra, que ganó por las plumas a la popular golondrina: por tan sólo 19 votos de diferencia.

[Alondra ricotí cantando en su territorio de cría]

Ahí donde lo tienen, este pequeño pájaro que aún se deja ver por los páramos castellanos y el valle del Ebro, muy terrestre y arisco, es muy exigente con su hábitat (entre otras cosas, porque se mimetiza con el paisaje): matorrales y baldíos, que escasean cada vez más en la Península Ibérica.

Según un reciente estudio del CSIC, el repertorio de las alondras ricotí (ésta canta así) tiene cada vez menos en común, debido precisamente a la pérdida y fragmentación de su hábitat.

El asunto es serio. Al vivir cada vez más lejos las unas de las otras e imitar el canto de otras aves más próximas, podría darse el caso de que las propias alondras ricotí no se reconocieran entre sí.

Durante todo el 2006 la Chersophilus duponti, alondra ricotí o alondra de Dupont o alondra rocín (como la llaman los pastores por el sonido peculiar de su canto) será la representante simbólica de las diferentes especies de aves que por diferentes motivos se hallan amenazadas en España.

[Avutarda común, Otis tarda]

Al igual que ella, la malvasía cabeciblanca, el milano real, el quebrantahuesos, el alimoche, el águila imperial, el águila-azor perdicera, las dos subespecies de urogallo (‘tetrao urogallus cantabricus’ y ‘tetrao urogallus pirenaico’), la avutarda hubara, el corredor sahariano, la paloma rabiche y diversas subespecies canarias de herrerillos y pinzones se encuentran en peligro de extinción.

Tomen buena nota porque, a lo peor, dentro de unos años, sólo podremos verlos en pintura. O en vídeo.

Vídeos y fotos de alondra ricotí

Y de avutarda común

El Mundo

‘La guerra de los divanes’

Sunday, January 15th, 2006

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Fernández

«Se parecía muchísimo a Fernández: tenía cuarenta y pico, padecía la enfermedad de no creer en nada y buscaba refundar su vida. Sin embargo, los diferenciaba algo central: Pacheco se había enamorado de su amante y quería casarse con ella. Gerente de una multinacional, sin hijos, muy lejos de la andropausia, con muchas horas de gimnasio y buena presencia, Pacheco era un buen candidato en el mercado de los hombres solos.

Recién separado se dedicó a tener muchos amoríos, pero conoció el amor en los prefacios del divorcio. Cuando éste finalmente quedó firmado en un juzgado civil, el amigo de Fernández sintió irrefrenables deseos de repetir el error. Le propuso a la señorita Pazos boda, pompa y circunstancia».

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‘Las gafas que cambian la vida’

Sunday, January 8th, 2006

Fernández

«Se dieron dos besos y un abrazo, y se sentaron frente a frente. Se conocían desde el principio de los tiempos, y hubo un inevitable intercambio de anécdotas de cuando todavía no eran tristes militantes del escepticismo. Luego Fernández no pudo evitar piropearla y ella fue directamente al grano:

—Es que yo veía la vida en blanco y negro. Pensaba realmente que el mundo y las sociedades se explicaban por la economía y por la geopolítica. No sabía que el mundo se explicaba por el amor y por el sexo».

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Hay bigotes que dicen más que mil palabras

Thursday, January 5th, 2006

Palabrita de los Reyes Magos que yo no he ido con el chivatazo. Pero para mí, que ya lo sabe todo.

Desde que he prendido el ordenador, los ojos de Calcetines echan chispas. No hace más que mirar y remirar el post de ‘El romance de Figo’.

En serio, hay bigotes que con sólo mirarlos dicen más que mil palabras.

Ni aun abriendo una latilla para gatos delante de sus narices, he conseguido quitárselo del pensamiento. Menos mal que tomé la precaución de no poner la foto de Micaela. Creo que es la única prueba del delito que le falta.

Dudo mucho que haya sido cosa de Figo. Ya lo dije, es un gato muy sentido, pero se lo guarda todo para él solo. Como además suele estar en la luna, rara vez te enteras de lo que en ese momento pasa por su cabeza.

A veces, hasta cierra los ojos…

Estos gatos míos parece que no se tuvieran mucho aprecio. Nada más lejos. Desde que ha llegado Menorca, me he dado cuenta de que sólo es una pose. Se quieren; pero, ya saben, nunca se lo dicen.

¿Ustedes tienen alguna idea de lo que puede significar esto? No es de hoy. Monta el numerito Calcetines desde que vio anunciada en la tele la cabalgata de los Reyes Magos.

Les daré una pista: está haciéndose el dormido. Aunque tengo que confesarles que a mí no me ha servido de gran ayuda el descubrirlo.

Yo no sé si interpretarlo como “esperando a los Reyes Magos y, por cada muñequito, un regalo al zapato”, o si me está queriendo decir que ni se me ocurra pedir a los Reyes otro animalico, porque, lo que es él, con dos bichos en casa que dan tantos disgustos como si fueran nueve, ya tiene bastante.

Es insólito. Y no porque se autoexcluya de la categoría “bichos” —que ya me dicen en casa que lo que le pasa es que se cree que es una persona y no un gato—, sino porque Calcetines no se anda nunca con comedias: se le ve venir de lejos.

Miedo me da ahora mismo de imaginar lo que está planeando para cantarle las cuarenta a Micaela en cuanto se le presente la ocasión.

Mucho me temo que no la va a salvar siquiera el llevar por nombre el de la cándida novia rubia y con coletas del apasionado Don José de la Carmen de Bizet.

Toco madera para que no haya ningún drama que contar. Voy a ponerle la ‘Habanera’, a ver si se marca unos pases y se me desfoga un poco.