Mi gato Calcetines


“El permiso de paternidad ha de ser de 16 semanas”

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María Pazos Morán, feminista:

Cañamero (Cáceres), 1953

Licenciada en Matemáticas y máster en Estadística (Harvard)

Intuye que tarde o temprano sus reclamaciones serán atendidas porque la historia camina en esa dirección. Antes de ser portavoz de la Plataforma Cívica por el Permiso de Paternidad Intransferible, ya tenía la piel curtida en defensa de las mujeres. Como intenta que la llamada perspectiva de género haga acto de presencia en todas las políticas públicas, María Pazos no desperdicia ninguna oportunidad para reivindicarlo. Tiene madera de luchadora.

—No hay permiso de paternidad.
—Las costumbres condicionan las políticas públicas. Pero ahora se asumen metas de igualdad y por tanto debemos ser iguales ante la ley.

—Quien suele reponsabilizarse del cuidado de la familia es la mujer.
—Se proclama que han de incorporarse al mercado de trabajo por cuestiones de equidad y de eficiencia. La Agenda de Lisboa (programa de reformas económicas de la UE) fija una meta de empleo femenino del 60% para el año 2010. Pero lo que cuesta es traducirlo a las leyes.

En la futura ley de igualdad está previsto el permiso de paternidad.
—Eso dicen los rumores, pero su duración y forma son un misterio. Si establecen cuatro semanas intransferibles, estará bien, dentro o fuera de la ley de igualdad. Debería ser fácil, porque todos los partidos han votado a favor en algún momento. Más consenso imposible. Sólo falta que voten una vez a favor juntos.

—El padre depende de que la madre quiera traspasarle ese derecho.
—La Plataforma Cívica por el Permiso de Paternidad Intransferible defiende que cada uno tenga derecho a cuidar a sus hijos. La madre tiene 16 semanas. El permiso de paternidad ha de ser idéntico.

—¿No dispone hoy de dos días?
—El único derecho que tiene el padre es derivado de la madre. Ésta le puede pasar 10 de sus 16 semanas. Él no existe para la Seguridad Social. Esos dos días están concebidos para que haga los papeleos.

—Cuesta avanzar.
—Hemos de acabar con los sesgos de género de las políticas públicas.

—Está claro.
—Hay un gran margen porque nuestra protección social no está desarrollada. Hay que extender el gasto social, pero en la buena dirección.

—¿Reivindican muchos padres ese permiso?
—Tras conseguir la igualdad legal, habrá que hacer una labor. Si los hombres pueden atender a sus hijos, sin duda cambiarán, como ocurrió en Suecia.

—¿Sí?
—Sólo cogen la parte del permiso que corresponde al padre y no lo pueden transferir a la madre; pero luego están encantados. Y las mujeres no pierden comba en el trabajo.

—Muchas se ven obligadas a renunciar a su promoción personal.
—Un 42% no vuelve a trabajar después del permiso de maternidad o se acoge a bajas incentivadas. Pero tras un hueco de 15 años en la vida laboral, no hay quien se recupere.

—El Gobierno prepara una ley para las personas dependientes.
—No se pueden resolver esos problemas con prestaciones a cambio de la inactividad laboral de alguna persona de la familia. Es malo para las mujeres, porque no acumulan experiencia laboral, y es ineficiente para la economía, porque la especialización en el trabajo doméstico despilfarra capital humano.

—Es complicado.
—Además, supone una discriminación para las personas cuidadas. Hay muchísimas mujeres que viven solas y no tienen un familiar que las cuide. Habría que incentivar los servicios públicos y la asunción de trabajos domésticos por parte de los hombres, así como prestaciones para la contratación de personas.

—¿Es el plan concilia del Gobierno un buen paso para que los funcionarios combinen trabajo y familia?
—Concede sólo 10 días de permiso de paternidad y extiende el de maternidad en cuatro semanas. Está en la dirección equivocada, porque amplía la diferencia entre los permisos. Pedimos al Gobierno que rectifique y que nos plantee una hoja de ruta para llegar a la igualdad.

—La Generalitat de Catalunya se ha anticipado.
—Nos parece estupendo. Ha concedido cuatro semanas de permiso de paternidad a sus funcionarios.

—Pero al Ministerio de Trabajo no le salen las cuentas.
—El ministro Caldera ha dicho que el permiso de paternidad de cuatro semanas es imposible porque es muy caro: según él, el de una sola semana ya costaría 500 millones de euros al año. Pero son unas cuentas descabelladas, porque eso es lo que puede llegar a costar un permiso de paternidad intransferible, e incluso obligatorio, de cuatro semanas.

• Margarita Sáenz Díez-Trias

El Periódico

En: C'est la vie, Entrevistas, Porque ya está bien — Diciembre 29, 2005

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Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.

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