Aquí, mi ayudante de redacción
¡Está insoportable! Que si por qué pones a ese gato que está hecho un pingüino, que a quién le puede interesar tanta furtiva lágrima, que si más vale que hables de mí y nada de Menorca y de Figo…
No lo expone así de claro. Pero, con la mano en sus bigotes: eso es lo que farfulla y rebufa últimamente Calcetines.
Sólo le falta decir: “A ver, ¿de quién es este blog?”. Menos mal que no lo dirá nunca, porque ese día no respondo.
Lo que más me fastidia es tener que reconocer que desde pequeñito ha sido un buen ayudante de redacción. Salvo escribir, sabe hacer de todo.
Está siempre pendiente de que no se te olvide encender en su momento la impresora.
Hipnotiza a los folios para que salgan de uno en uno.
Vigila de cerca que no se produzca una rebelión cuando menos te lo esperas.
No duda en solucionar el conflicto si fuera menester.
Pone cara de espanto si se te ha escapado una errata de las gordas.
Y nadie como él para rescatar un papel importante que ha ido por error a la papelera.
Claro que también tiene sus días malos y peores.
Se las pinta solo para escaquearse cuando hay mucha tarea: sale un momentito a hacer un recado y adivina por qué tarda tanto en regresar. Ni Figo se entera de dónde diablos se ha metido.
Días hay en que no da un palo al agua, por mucho que disimule que lo que hace en ese preciso momento es darse un buen lavado.
En otros, se le ve tan ocupado que cualquiera diría que el estrés le engorda.
Y un día sí y otro también cae rendido encima de la mesa.
Lo peor de todo es cuando te quita el sitio. Imposible hacerle entender que esa silla es de la jefa. Aquí es cuando deja bien claro, y sin dar voces, quién es el que manda.
Ten ayudantes, para esto.












Me llamo Montse. Tengo tres hijos. Soy filóloga y periodista; escribo cuentos para niños. Mi última adicción es la ópera y fue por culpa de un viejo baúl abandonado en una buhardilla. Calcetines se lo tiene muy creído, pero también está Figo, un gato persa señorito. Menorca danzarina se fue a perseguir a los corzos. Sus saltos aquí siguen.
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